REFLEXIONES ANTE UN NUEVO CURSO
Publicado en LA VOZ
Quiero compartir con Ustedes, queridos amigos, una experiencia que seguro que comparten otros docentes: me gusta estar estos días a la entrada del Colegio y encontrarme de nuevo con alumnos, profesores, padres de familia… Definitivamente, el Colegio y yo, echamos de menos a los alumnos. Están bien el descanso y las vacaciones, pero un Colegio vacío tiene, por definición, crisis de identidad (¡triste y sola se queda Fonseca!). Lo mismo nos pasa a los educadores.
Cuando me encuentro con chicos y chicas que vienen para enterarse de en qué clase van a estar, qué libros van a utilizar, etc., descubro, que también ellos echan de menos a su Colegio. Veo nervios en los nuevos alumnos. Y me encanta – y enorgullece – el ver cómo los que acaban de terminar el curso anterior, y tras pasar la selectividad son ya flamantes universitarios, regresan a su Colegio como para decirnos: "¡Aquí estoy! ¡Lo he conseguido!". Y su gozo es también el nuestro.
Los profesores nos contamos lo mucho y bueno que hemos hecho en verano, pero rápidamente pasamos página, y nos ponemos a imaginar, soñar y organizar el nuevo curso. También sin los alumnos los profesores estamos incompletos. Descubro el mismo entusiasmo en esos otros educadores, el Personal de Administración y Servicios (PAS), que han trabajado muy intensamente matriculando, arreglando, pintando, limpiando, etc., para que todo esté en condiciones al inicio del curso.
Vienen también padres que, tras haber gozado de la oportunidad de tener más tiempo para estar con sus hijos, saben que éstos necesitan también a sus compañeros de clase, y el tener que esforzarse por aprender cosas nuevas y por trabajar en equipo. Los padres saben lo importante que es el Colegio para sus hijos, y por eso están deseosos de que empiece el curso.
Si leo el periódico o escucho la radio, veo crispación y conflicto. Cada mañana, en la puerta del Colegio, veo algo muy distinto: ganas, ilusión, deseos de que el nuevo curso sea algo bonito y que nos ayude a ser más felices, más cultos, más solidarios… Y también, a conocer mejor, si así lo deseamos, cómo es Dios nuestro Padre, cómo nos ama, y cómo nos invita a amarnos a nosotros mismos, y a todos los demás…
Esa esperanza y ese compromiso por un buen curso académico, es lo que nos debe animar y desafiar. Y es lo que nos debe ayudar a superar aspectos que también pueden aparecer, tales como una cierta pereza, o el tener que afrontar gastos inherentes al inicio de un nuevo curso (hago aquí un llamamiento a una real y concreta austeridad: no hay porqué comprarlo todo nuevo, hay cosas que sirven de un año para otro…no necesitamos tener de todo, y todo a la última moda).
Ese ánimo positivo es el que deseo para todos los alumnos, profesores, trabajadores de los colegios y padres de familia de todos los centros públicos y privados de Cádiz. ¡Que las diferencias sobre aspectos educativos, por importantes que sean, no nos hagan perder de vista lo que un nuevo curso tiene de posibilidad y de desafío! ¡Si hay discrepancia, que haya diálogo! No podemos fallar. Nuestra responsabilidad como educadores es muy grande. Entre todos tenemos que lograr que esa ilusión que apunta en los ojos de nuestros alumnos y en nuestros corazones de padres y educadores, dé mucho fruto a lo largo del curso.
Quiero terminar con un regalo para todos los educadores. Es un poema; un hermoso – y esperanzador, y desafiante, y programático – poema de Gabriel Celaya.
EDUCAR
Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
…y poner todo en marcha.
Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia concentrada.
Pero es consolador soñar mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera
enarbolada.
¡ Feliz nuevo curso 2007-2008 ¡
Javier Anso
