lunes, 29 de diciembre de 2008
Paz se escribe con pan
Sin pan no hay paz. Tampoco sin justicia. “La paz es fruto de la justicia” decía el profeta Isaías, y lo repetía Pablo VI, que añadía, además: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”. El desarrollo de todo hombre, y el desarrollo de todo el hombre.
Esas palabras no han sido escuchadas, y así nos va. Entre todos hemos hecho realidad las palabras del economista brasileño Celso Furtado que dijo hace cuarenta años, que si el mundo no rectificaba su rumbo, en el futuro habría sólo dos clases de personas: las que no comen y las que no duermen: las que no comen, por falta de comida; las que no duermen, por miedo a dormirse y a lo que pudieran hacerles, mientras tanto, los que no comen. Hoy, cientos de millones de personas no comen; y otros cientos de millones dormimos con miedo, protegidos por rejas en ventanas y fronteras; y por policías, guardias, y sofisticados sistemas de seguridad.
El Papa Benedicto XVI titula su Mensaje para el 1 de Enero: “Combatir la pobreza, construir la paz” y recuerda, entre otras consideraciones, que “la lucha contra la pobreza necesita hombres y mujeres que vivan en profundidad la fraternidad y sean capaces de acompañar a las personas, familias y comunidades, en el camino de un auténtico desarrollo humano”.
En tiempos de crisis debemos creer y proclamar que “¡Otro mundo es posible!”, que “¡Otro mundo es necesario!”. Harán falta mucha imaginación, mucha voluntad política y mucha solidaridad para salir adelante. Pero no nos equivoquemos: con parches, y sin combatir las causas de un orden social mundial que genera injusticia no lograremos ni la paz, ni la seguridad. ¡Nuestros enemigos no son los pobres! ¡Nuestro enemigo es la pobreza!
¡Feliz 2009, y manos a la obra!
Hasta dentro de dos semanas.
lunes, 15 de diciembre de 2008
¡FELIZ NAVIDAD!
El niño, con gran esfuerzo y entusiasmo, aprendió su frase: “¡No, lo siento, pero no tenemos sitio! ¡Está todo ocupado!”, y la repetía varias veces al día.
El día de la representación el salón de actos estaba lleno de padres, de abuelos, de hermanos, todos emocionados y expectantes. Por fin llegó el momento tan temido por la maestra, cuando José y María llamaron a la puerta de la posada.
El niño-posadero abrió la puerta, y sonriente y seguro de sí mismo, empezó a recitar: “No, lo siento…”, pero al ver a José tan cansado, y a María tan gordita que parecía que iba a dar a luz allí mismo, se interrumpió y exclamó, lleno de alegría: “¡Pasen, pasen! ¡Está todo lleno pero ya nos arreglaremos! ¡La señora dormirá en mi cama, y para nosotros dos ya buscaremos algo!”
Se hizo un intenso silencio en el teatro. Muchos ojos, los de la maestra entre ellos, se llenaron de lágrimas.
Federico Mayor Zaragoza dice que, en un mundo en el que está todo tan programado, “sólo lo inesperado genera esperanza”. El niño posadero hizo algo inesperado; ¿y nosotros? ¿Haremos sitio para lo inesperado en nuestra vida?
En Navidades, regálense austeridad; regálense compartir. Y regálense tiempo. Tiempo en familia, en torno a la mesa, con esos juegos que necesitan de pocas pilas, y sí de muchas risas. Tiempo, juntos. Era el peor chiste del mundo, contado por la persona que peor cuenta chistes en el mundo; y, sin embargo, al día siguiente, un muchacho decía
– emocionado – a su amigo. “¡Ayer mi padre me contó un chiste!”.
Feliz Navidad
Hasta dentro de dos semanas.
lunes, 17 de noviembre de 2008
¿ME HABRÁ LEÍDO?
La segunda es un deseo: ojala la crisis nos enseñe a vivir de otra manera, controlando nuestros gastos; distinguiendo entre necesidad y capricho; renunciando a algo, o aplazándolo. La crisis nos ayudará a convivir con el “no”, y a explicarlo. A veces, decir “no” a un hijo, es una forma de decirle “te quiero”.
Vivir en tiempos de crisis supone reforzar la solidaridad: en familia, con los amigos, con los que no conocemos. Invita a quien no está tan mal, a compartir con quien lo está pasando peor; y a quien salió de la bonanza con reservas, a invertirlas para reactivar la economía. Obliga a los poderes públicos -y a toda la sociedad- a unirse para asegurar el derecho al empleo, la vivienda, la protección social.
Mi tercera sugerencia es una invitación a mirar más allá. En el mundo, cientos de millones de personas viven no en crisis, sino en la miseria. “¿Habrá vida antes de la muerte?”, se preguntan. ¡Ojala los líderes del mundo, y nosotros con ellos, dejemos de adorar al oro del becerro de oro! ¡Ojala nos demos cuenta que los ricos debemos vivir más sencillamente para que los pobres puedan, sencillamente, vivir!
¿Saben que en chino la palabra crisis está formada por dos caracteres: peligro y oportunidad? Toda crisis es un peligro pero también una oportunidad: ¿sabremos aprovecharla?
En Estados Unidos dicen que “american” termina en “I can”. La elección de Obama da esperanza, entre otras cosas, porque el lema de su campaña no es “I can” “sino “We can!”; no “yo puedo”, sino “¡nosotros podemos!” Al escuchar sus palabras a favor del diálogo, del atreverse a soñar y trabajar juntos, descubro sospechosas semejanzas con lo que yo he escrito en este Diario. ¿Me habrá leído?
Hasta dentro de dos semanas.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Puertos, puentes y aeropuertos
De pronto, alguien dijo:” Fenicios, romanos, y árabes, ayer; alemanes, franceses, y japoneses, hoy. ¿Qué tendrán Jerez y los jerezanos que ni aparecen entre las poblaciones con las que Cádiz debe pensar su futuro; ni entre los pueblos con los que ha podido convivir en el pasado?”.
Lo recordé al saber que en Jerez no gustó la idea de cambiar de nombre al aeropuerto. Lo comprendo. El cambio, que deseo, solo se logrará como fruto del diálogo y entendimiento entre las dos ciudades, no antes.
Actualmente, ¿en qué mesa dialogan Cádiz y Jerez? Más aún: ¿creemos que ese diálogo es necesario? ¿Pensamos que uniendo dones y esfuerzos nos iría mejor? Los simpáticos gritos de bienvenida al Xerez CD en el Carranza – y los del Chapín – ¿son todo nuestro diálogo? Si pensáramos juntos lo mejor para las dos poblaciones, el Aeropuerto se llamaría “Jerez-Cádiz”, y el Puerto, “Cádiz-Jerez”; y no pasaría nada malo: al revés, ¡pasaría mucho, y bueno!
Dialogando lograremos acuerdos, no así repitiendo:” De Jerez –o de Cádiz– ¿puede salir algo bueno?”. Tampoco pidiendo a nuestras alcaldesas que dialoguen más y mejor pero sin que nosotros, jerezanos y gaditanos, estemos dispuestos a hacerlo.
Pedro y Luis eran hermanos. Un río separaba sus casas. No se hablaban. Un día, llegó un hombre. “Busco trabajo”. ”Haz un muro; no soporto ver a mi hermano”,dijo Pedro. Acabada la obra, ¡era un puente! Pedro iba a gritarle cuando vio a Luis al otro extremo del puente. Los hermanos comenzaron a caminar, y en medio del puente se abrazaron.
No vieron más al albañil. Dicen que va por los caminos, construyendo puentes. ¡Ojalá viniera por aquí! ¿Se imaginan un puente entre Jerez y Cádiz? ¡Sería de Guinness!
Hasta dentro de dos semanas.
lunes, 20 de octubre de 2008
REFLEXIONES APERITIVAS
Agradezco a Diario de Cádiz la posibilidad de presentar, dos lunes al mes, algunas “reflexiones aperitivas” que espero sean un estímulo, una llamada a la confianza en nosotros mismos y en nuestra capacidad para hacer frente a la semana que empieza.
Paseando por el III Salón Manga recientemente celebrado en Cádiz -¡más de treinta mil jóvenes, y ni un solo conflicto!- encontré un chico que llevaba una camiseta con una frase en inglés que me llamó la atención. Al ver que la leía, me pidió que se la tradujera: “El futuro será lo que nosotros queramos que sea”. Él se marchó satisfecho con la explicación; yo me quedé pensativo.
Al igual que muchas veces nosotros mismos, ese muchacho no sabía lo que llevaba encima: la posibilidad de hacer del futuro “lo que queramos que sea”. No sabemos, o no queremos saber, que estamos llamados a ser “voz” y no “eco”; a elegir qué queremos ser y cómo; y a pelear para conseguirlo.
Para lograrlo, lo primero es creer en nosotros mismos, y en nuestras capacidades. Me gusta la frase del político inglés Benjamín Disraeli: “Lo mejor que podemos hacer por otro no es compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas”.
Que cada cual conozca sus riquezas, sus posibilidades, y que las comparta. Sinergia se llama eso, y sé que da siempre resultados muy positivos. No sé cómo se llama lo contrario: tal vez, “hacer, cada uno, la guerra por su cuenta”. Pues bien, sepa quien así actúa -personas o instituciones-, que está comprometiendo el futuro de todos, y que así se le recordará. Esa actitud no nos conviene: apostemos más bien y decididamente, por la sinergia. Y así se nos recordará.
Hasta dentro de dos semanas.
jueves, 17 de abril de 2008
Carta a D.Manuel Chaves
17 de abril 2008
Excmo. Sr. D. Manuel Chaves
Presidente de la Junta de Andalucía
Palacio de San Telmo
Sevilla
Estimado Sr. Presidente,
Deseo, en mi nombre y en el del Colegio San Felipe Neri de Cádiz, felicitarle por su elección como Presidente de la Junta de Andalucía. La comunidad religiosa marianista que anima este Colegio ha rezado por Usted, y por sus colaboradores.
Agradezco que en el reciente Debate de Investidura fijara como objetivo para dentro de cuatro años "que hayamos conseguido una Andalucía mejor". Y decía: "Gobernaré para todos y para todas, para toda la sociedad y para toda Andalucía. Para el logro de los objetivos que nos proponemos, no sobra nadie, y por eso haremos lo necesario para gobernar desde el diálogo, desde el acuerdo y desde la concertación". Totalmente de acuerdo, Señor Presidente: solamente entre todos y sin que sobre nadie, haremos una Andalucía mejor.
Soy educador y quiero hablarle de la educación en Andalucía, de sus logros y desafíos.
Tengo la impresión, creo que fundada, de que sus anteriores Gobiernos han realizado un grandísimo esfuerzo para mejorar la educación en Andalucía potenciando fuertemente la Escuela Pública, pero sin que haya habido semejante decidido impulso respecto a la Escuela Concertada. Parece que se pensara que el futuro educativo en nuestra Comunidad debiera apoyarse, fundamental o exclusivamente, en una Escuela Pública de calidad, de modo que la aportación de la Escuela Concertada fuera cada vez menos necesaria; de ahí el diverso trato que una y otra reciben.
Lo que hoy tenemos lo hemos hecho entre todos. El futuro también será obra de todos, sin que sobre nadie. Por eso no acabo de entender, Don Manuel, el recelo de algunos frente a la Escuela Concertada y, en concreto, a las Escuelas Católicas. ¿Se piensa que somos centros para ricos? ¿No saben que, como centros concertados, admitimos a todo el que lo solicita de acuerdo con nuestras posibilidades, y que quienes tienen rentas bajas tiene más posibilidades de entrar en el Centro? ¿Se cree que educamos en el fanatismo, el fundamentalismo, o en valores anticonstitucionales? ¿Cómo explicar, entonces, que tantos líderes políticos de todos los partidos se hayan formado -incluso antes de la Democracia- en colegios religiosos? ¿Cómo explicar que, actualmente, miles de personas que votan o militan en partidos y sindicatos de izquierda llevan a sus hijos a los centros concertados? Quien desconfíe de estos centros debiera conocerlos mejor. Educar hoy no es sencillo para nadie, y tanto la Escuela Pública como la Concertada están realizando grandes esfuerzos. Creo que si se trataran más y se conocieran mejor, ambas Escuelas verían que es muchísimo más lo que tienen en común que lo que les diferencia; y podrían ayudarse mucho mutuamente.
Dice Usted que "los ciudadanos que nos han votado, lo han hecho para que gobernemos para todos", y que "las elecciones no son, no pueden ser, una trinchera que divida o excluya a una parte de la ciudadanía". De hecho, en su Programa Electoral se dice: que "no renunciamos a nada que redunde en el bienestar de los andaluces y las andaluzas, en la protección de todas las familias, de todas las personas sin exclusión" .Por eso le pido, Don Manuel, que los padres -muchos, supongo, votantes del PSOE- que han elegido educar a sus hijos en centros concertados no reciban un trato diferente al de los padres que -de modo igualmente legítimo- han elegido la Escuela Pública; y menos aún, los hijos de aquellos padres. Que nadie pueda pensar que unos han elegido bien y se les premia; y otros mal y, por tanto, deberán conformarse con lo que hay.
En su discurso recordó algunas propuestas del Programa de su Partido, como que al término de la Legislatura habrá un total de 1200 centros bilingües, la mitad de la red pública; o un ordenador por cada dos alumnos a partir de los 8 años. ¿Está pensando, Señor Presidente, en objetivos semejantes para la red concertada? Hasta la fecha, y sería muy feliz si se demostrase que me equivoco, los centros concertados no han estado autorizados a participar en esos programas y no han recibido, por tanto, ayuda alguna; como tampoco, creo, en otros temas como bibliotecas, comedores, aula matinal, etc. ¿Seguirá esta orientación política en los próximos cuatro años? En su discurso dijo Usted unas palabras que necesitamos que se lleven a la práctica: "Andalucía ha avanzado mucho en todos estos años. Pero no vamos a conformarnos con seguir el camino trazado en este tiempo. Vamos a abrir nuevos caminos para continuar avanzando, vamos a explorar las nuevas fronteras de nuestra sociedad, para que podamos desarrollarnos en igualdad".
Esta nueva Legislatura, dijo Usted, requiere "innovación y ambición", y añadió: "Andalucía puede aspirar a todo y no debe renunciar a nada". Los que trabajamos por mejorar la educación en Andalucía -también en la Concertada-, tenemos ambición y no queremos renunciar a nada. Es necesario, sin embargo, que nos demos cuenta que todos nos necesitamos a todos; que es tiempo de sumar y no de restar, como decía Felipe González.
Estoy seguro, Señor Presidente, que los educadores andaluces apoyarán sus deseos de una educación mejor. El Colegio San Felipe Neri de Cádiz le ofrece, desde luego, su humilde colaboración. Nos agradaría mucho que nos visitara cuando viniera a Cádiz. Más aún, le invitamos a que, a lo largo de la presente Legislatura, inaugure alguna vez el Año Escolar en Andalucía en nuestro Centro.
Señor Presidente, con respeto y cordialidad le saluda,
Javier Anso, sm
Director
Colegio San Felipe Neri
lunes, 7 de abril de 2008
Guía de Centros
Estimada Directora,
He leído con mucha atención el artículo que La Voz publicó el domingo 6 de abril sobre algunos Colegios de la Provincia de Cádiz. Al referirse a una Guía de Centros recientemente publicada (y que, por cierto, nosotros no financiamos), se dice que el Colegio San Felipe Neri de Cádiz es uno de los mejores de España y de la Provincia.
Quiero, antes que nada, agradecer a La Voz el interés que dedica a temas de educación. Y junto a ello, quisiera hacerle llegar las siguientes reflexiones.
Siempre agrada que se reconozcan a un Centro los esfuerzos que está realizando para mejorar su tarea educativa. Yo, como Director del Colegio, creo que San Felipe Neri es, efectivamente, un buen Colegio, y estoy seguro de que con el esfuerzo y la colaboración del claustro, PAS; alumnos y familias, vamos a hacer que sea cada vez mejor. Pero junto a lo anterior yo creo algo más, y es que no nos interesa absolutamente nada el que se diga si somos mejor que éste o peor que aquél. El Colegio San Felipe Neri no participa en ninguna carrera de coches o de motos, tratando de ganar posiciones o adelantar a otros Centros. No estamos en competencia con ningún otro centro, ni público, ni concertado, ni privado. Por no competir, ni solemos participar en los muchos concursos a los que somos invitados. Lo que pretendemos es superarnos cada vez más y hacer mejor nuestra tarea. Y lo queremos hacer entre todos los miembros de la Comunidad Colegial, y pensando, como es lógico, en primer lugar, en el bien de nuestros alumnos y de sus familias, pero no solo en ellos: nuestra tarea educativa quiere unirse a la de otros Colegios públicos y privados para, entre todos, mejorar la calidad de la educación en nuestra ciudad y en Andalucía. ¡Todos los Centros tenemos mucho para compartir!
Por eso, no encontrarán al San Felipe Neri "compitiendo" contra nadie – salvo, repito, contra nosotros mismos – y sí que nos encontrarán ofreciendo nuestra colaboración a otros centros para, entre todos, educar mejor. Por ello, por ejemplo, hemos invitado a profesores de otros centros – públicos y concertados – a participar en algunas de las actividades formativas que hemos organizado para nuestros docentes, y vamos a seguir haciéndolo. Por eso, hemos ofrecido nuestras instalaciones, en la medida de nuestras posibilidades, a otros centros que puntualmente han podido necesitarlas. ¡Qué casualidad: hoy mismo, lunes 7 de abril, dos centros públicos han realizado aquí una actividad que por razones circunstanciales no habían podido celebrar en sus instalaciones!
Creo que toda la sociedad y todo el sistema educativo - público, concertado y privado – está haciendo un gran esfuerzo de mejora. Las autoridades están muy comprometidas con esa mejora y se merecen nuestro aplauso aunque haya que recordarles – lo que vamos a hacer con claridad, cariño y respeto – que también las mejoras que se acometen en los centros que no son públicos deben ser igualmente atendidas.
La noticia que hace feliz a este Centro, Señora Directora, no es que figuremos en una lista selecta de pocos Colegios. Lo que nos hace feliz es que nuestra Comunidad Colegial esté contenta y comprometida con su Colegio; que año tras año recibamos solicitudes de numerosas nuevas familias que quieren compartir con nosotros este proyecto educativo marianista; y saber que, junto con otros Colegios, vamos tratando de formar mejores personas, mejores ciudadanos, mejores constructores de paz y de solidaridad, y también, mejores conocedores y seguidores de Jesús para aquellos que lo deseen.
En este empeño, en esta desafiante tarea, no hay solo ocho Colegios en la Provincia. ¡Somos muchísimos más! Me atrevería a decir: ¡todos lo estamos intentando!
Gracias por publicar esta carta.
Cordialmente le saluda,
Javier Anso, sm
Director del Colegio San Felipe Neri de Cádiz.
sábado, 15 de marzo de 2008
SAN JOSÉ
SAN JOSÉ
Iglesia de San Felipe Neri – 15 de marzo 2008
Esta mañana, en el desayuno, he comentado a un miembro de la comunidad marianista que comenzaría mis palabras sobre San José contando un chiste. Por más que él me ha pedido que no lo hiciera, por una vez al menos no seguiré su sabio consejo.
El chiste es el siguiente:
Cuando en vísperas de la Navidad llegaron José y María a Belén, resultó que no encontraron alojamiento: no había sitio en la posada. José, entonces, y para tratar de que el posadero se compadeciera de ellos, le hizo ver que María estaba a punto de tener a su Hijo. El posadero, insensible a esa petición, dijo: "¡Yo no tengo nada que ver con ese hijo". A lo que José replicó: "¡Ni yo tampoco!".
Ese chiste, contado, por cierto, en una iglesia y por un arzobispo, tendrá más o menos gracia, pero, en todo caso, está profundamente equivocado porque José tenía mucho, muchísimo, que ver con ese Hijo.
Me explico.
Cuando Dios Padre, en un infinito impulso de amor por todos nosotros, decidió que su Hijo se hiciera hombre para salvarnos y llevarnos a la plenitud de la Vida, quiso hacerlo contando con nuestra colaboración. No quiso imponernos, como un dictador, su voluntad - aunque fuera una voluntad buena para nosotros -, sino que quiso - y sigue queriendo - contar con nuestra colaboración, con nuestra libertad para aceptar o no esa propuesta de salvación.
Hizo, en primer lugar, su invitación a María. Recordamos la escena de la Anunciación y cómo, tras el anuncio del Ángel, María dice "SÍ" al proyecto al que Dios le invitaba.
Hoy, en el Evangelio, hemos escuchado otra Anunciación, la Anunciación a José, cuando el Ángel le invita a aceptar en su vida al Hijo de María, su esposa, y le indica el nombre que debe poner al niño: Jesús.
No tiene razón el chiste del arzobispo. ¡José tiene mucho que ver con ese niño, con Jesús!
José y María van a acogerlo en sus vidas, van a cambiar para ello todos los planes acerca de su futuro que podían haber imaginado, y van a hacerse cargo de Jesús. Le van a dar un hogar; le van a permitir que crezca sano y feliz; que se forme como buen creyente en la fe de su pueblo; y le van a acompañar en su crecimiento para que, cuando llegue su hora, aquel niño pequeño sea un hombre maduro, capaz de vivir su misión, entregado a la voluntad del Padre.
Jesús necesitó a José y a María y ellos, respondiendo a la llamada del Padre, pusieron sus vidas al servicio de Jesús y de su misión.
Muchos serían los momentos de gozo que María y José tuvieron que vivir, y muchos también los momentos de incertidumbre que les tocó pasar. José, también, como María ante algunas cosas que no iba comprendiendo "las guardaría en su corazón", es decir, las pensaría y rezaría tratando de entender qué le estaba diciendo Dios en ese momento.
Y, sin duda, esas cosas también las dialogaría. Me gusta imaginar lo que, sin duda, sucedería con frecuencia – como sucede en cualquier matrimonio -. Me gusta imaginar a María y a José, hablando, compartiendo sus inquietudes, sosteniéndose mutuamente, dándose ánimos cuando alguna cosa no se acaba de entender o parecía contraria a lo que Dios les había anunciado acerca de su Hijo. Ante la rutina de todos los días, ante la no aceptación de Jesús por parte de las autoridades religiosas, etc., más de una tristeza y desánimo les asaltaría. Y allí estaba José junto a María; y María junto a José: llevando entre los dos la misión de acompañar, de educar a su Hijo en su crecimiento, defendiéndolo, educándolo… Por esa unidad entre los dos esposos, por esa dedicación a su hijo, María y José son los patrones y protectores de las familias, y el modelo de educadores. Por eso, en este Colegio, nos confiamos a ellos y nos ponemos bajo su protección. Ese acompañamiento, esa protección de José sobre Jesús, es lo que llevó al Papa Pío IX a proclamar a San José, Patrono y Protector de la Iglesia Universal.
Permitan que les diga que a mí me gustan mucho más las imágenes que representan a la Sagrada Familia, a los tres, que las que representan a María sola con su Hijo, o a José solo con Jesús. ¡Si son una familia! Y, como se sabe, en las familias, los más bonitos son los retratos en que todos aparecen juntos (y diciendo "güiski").
Mis hermanos de la Comunidad saben que cuando vamos a visitar una Iglesia yo me fijo si hay en ella una estatua de San José. Y si la hay, que casi siempre suele haberlas, les miro con cara resplandeciente, y les digo: ¡"Esta es una Iglesia católica!". Ellos, que son unos santos, me aguantan una y otra vez. Saben que no descansaré hasta que esta misma Iglesia donde ahora estamos acabe siendo también ella, "católica", y haya una imagen o un cuadro de la Sagrada Familia.
Los Evangelios no recogen ninguna palabra pronunciada por José. Recogen, eso sí, hechos de su vida que nos hablan de él y de cómo se puso por entero al servicio de lo que el Padre le había pedido: que fuera, junto con María, los acompañantes, los protectores de Jesús.
San José, sin embargo, sabemos con toda seguridad que sí dijo, al menos, una palabra. Cuando un hombre en Israel tenía un hijo, le preguntaban qué nombre se le iba a poner. José no lo dudó: le puso el nombre que el Ángel le había dicho. Dijo. "Jesús. Este niño se llamará Jesús. Este niño es Jesús". Sabemos, porque la ley de aquel entonces nos lo dice, que al menos esas palabras sí que saldrían de la boca de José. Y sabemos también lo que quiere decir la palabra "Jesús": "Dios es el Salvador". José, cuando le preguntan por el nombre del niño, está diciendo su nombre, y está diciendo su misión. "Este niño es la salvación que Dios nos ha prometido". José, treinta años antes de Juan el Bautista, está proclamando al mundo quién es Jesús y a qué ha venido al mundo. Es decir, que parece ser que José no hablaba mucho pero,¡ cuando lo hacía, menuda boquita tenía …".
¡Qué equivocado estaba Usted, señor Arzobispo, con su chistecito! ¡Vaya si José tuvo que ver con Jesús!
Los Marianistas tenemos mucha devoción a San José. Es, junto con San Juan el discípulo que recibe a María al pie de la cruz, el Patrón de la Compañía de María. Nuestro Fundador, se llamaba Guillermo, pero en el momento de su confirmación se añadió el nombre de José. Ese nombre aparece en su firma:" G. Joseph Chaminade": Guillermo no aparece más que con la inicial; José aparece entero. Por eso, desde entonces, todos los Superiores Generales de los Religiosos Marianistas, sucesores del P. Chaminade, añaden a su nombre – si no lo tienen ya – el nombre de José; y a Él se encomiendan.
Para nosotros, José es el primer Marianista, el primero que hizo Alianza con María para, entre los dos, y llenos de Espíritu Santo, hacer posible que Jesús pudiera presentar la Buena Noticia del Reino de Dios. Por eso José es tan importante para nosotros. Porque siendo un hombre como los demás, porque teniendo sus sueños y sus planes, supo dejarlo todo para incorporar a su vida la voluntad de Dios.
Por cierto, ¿saben lo que significa en hebreo el nombre de José? Significa: "Que Dios añada" (*). José hasta en su mismo nombre estaba abierto a Dios, estaba dispuesto a aceptar de Dios lo que le pidiera. Y Dios quiso añadir algo en la vida de José. No le bastaba con que fuera un "hombre justo": quería mucho más de Él. Y, por eso, Dios añadió en la vida de José, como en la de María, como en la de todos nosotros, algo que no podríamos ni tan siquiera imaginar: la invitación a hacer de nosotros sus socios, sus colaboradores activos para que Jesús se haga presente en la vida de todos los hombres y de todas las mujeres, y para que traiga a esas vidas, paz, felicidad, amor, fraternidad.
San José, María, el Padre Chaminade, escucharon la voz de Dios que les pedía ayuda, y dijeron "¡Sí, aquí estamos, cuenta con nosotros!".
Nosotros, como ellos, escuchamos también hoy esa misma voz del Padre que dice que nos necesita para seguir anunciando la Buena Noticia. Que como María, y José, nosotros sepamos también decir que "SÍ", con nuestras palabras y, sobre todo, con nuestras vidas. Que, como José, estemos dispuestos a que Dios añadasus planes a nuestros planes; lo que Él espera de nosotros, a lo que esperamos nosotros de nosotros mismos.
Así sea.
(*) La Biblia Didáctica. La casa de la Biblia. PPC-SM, Madrid, 2005. p. 1042
Palabras pronunciadas en la eucaristía celebrada en el Colegio San Felipe Neri el día de San José. 19 de marzo 2008
