lunes, 20 de octubre de 2008

REFLEXIONES APERITIVAS

El cardenal francés Roger Etxegaray anunció, al fin de una conferencia, unas “conclusiones aperitivas”. El público pensó que había querido decir “operativas”, pero él insistió: “Aperitivas: Conclusiones que les abran el apetito; que les inviten a seguir reflexionando; a imaginar qué más pueden hacer”.

Agradezco a Diario de Cádiz la posibilidad de presentar, dos lunes al mes, algunas “reflexiones aperitivas” que espero sean un estímulo, una llamada a la confianza en nosotros mismos y en nuestra capacidad para hacer frente a la semana que empieza.

Paseando por el III Salón Manga recientemente celebrado en Cádiz -¡más de treinta mil jóvenes, y ni un solo conflicto!- encontré un chico que llevaba una camiseta con una frase en inglés que me llamó la atención. Al ver que la leía, me pidió que se la tradujera: “El futuro será lo que nosotros queramos que sea”. Él se marchó satisfecho con la explicación; yo me quedé pensativo.

Al igual que muchas veces nosotros mismos, ese muchacho no sabía lo que llevaba encima: la posibilidad de hacer del futuro “lo que queramos que sea”. No sabemos, o no queremos saber, que estamos llamados a ser “voz” y no “eco”; a elegir qué queremos ser y cómo; y a pelear para conseguirlo.

Para lograrlo, lo primero es creer en nosotros mismos, y en nuestras capacidades. Me gusta la frase del político inglés Benjamín Disraeli: “Lo mejor que podemos hacer por otro no es compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas”.

Que cada cual conozca sus riquezas, sus posibilidades, y que las comparta. Sinergia se llama eso, y sé que da siempre resultados muy positivos. No sé cómo se llama lo contrario: tal vez, “hacer, cada uno, la guerra por su cuenta”. Pues bien, sepa quien así actúa -personas o instituciones-, que está comprometiendo el futuro de todos, y que así se le recordará. Esa actitud no nos conviene: apostemos más bien y decididamente, por la sinergia. Y así se nos recordará.

Hasta dentro de dos semanas.