lunes, 28 de diciembre de 2009

Acoger al que viene

Publicado en Diario de Cádiz el 28.12.2009 

 
ACOGER en primer lugar, a Jesús que en Navidades y todos los días del año viene a hacerse uno de nosotros. "¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?", decía el poeta. O, más bien, ¿qué tendrá Él, que no se cansa de nosotros y nunca tira la toalla?

Madrid. Hace unos quince años. En una estación de autobuses. Un inmigrante africano pagaba en la cafetería su consumición. El camarero mordió la moneda como dudando de que fuera buena. Ante el disgusto de los presentes, se justificó. "Era broma". Un ejemplo de no acogida al que viene.

Madrid. El año pasado. En otra estación de autobuses. Un inmigrante africano, musulmán, se arrodilla en un rincón apartado para rezar. De pronto, se le acerca un policía. "Usted no puede rezar aquí... porque La Meca está en otra dirección", al tiempo que le señalaba la orientación correcta. Al escucharle, dos limpiadoras que estaban cerca, intervienen: "¡De eso nada! ¡El muchacho tiene razón! ¡La Meca está para allá!". Todo ello, ante la sorpresa divertida y emocionada del emigrante. Un maravilloso ejemplo de acogida al que viene.

En estos días de Navidad, abramos la posada de nuestra vida al que viene de lejos, o al próximo. Tendamos algún puente con ese familiar o amigo con el que estamos distanciados, y que sufre tanto como nosotros por esa lejanía.

Hoy, 28 de diciembre, recordamos a los Santos Inocentes. Como ayer, son muchos los que mueren, sin culpa alguna, víctimas de una sociedad que no pone en el centro a la persona sino al poder y al dinero. También hoy, son miles las personas que, inocentes, mueren antes de haber nacido porque alguien ha decidido interrumpir el embarazo, prescindiendo de ellos y de ellas.

Acojamos al que viene. De lejos, y de cerca. Sin rechazar a nadie porque nadie tiene derecho a hacerlo, y porque es mucho lo que se enriquecerá nuestra vida si la abrimos a las de los demás. Aunque haya que "complicarse" un poco, y haya que compartir, porque, "lo bien repartido, bien sabe".

¡Feliz Navidad y año 2010!

lunes, 14 de diciembre de 2009

OBAMA EN OSLO

Publicado en Diario de Cádiz el 14 de diciembre, 2009

Merece la pena leer el discurso del presidente Obama al recibir el Premio Nobel de la Paz.

En sus palabras Obama reflexiona sobre la guerra y la paz en el mundo, y dice que todos nuestros esfuerzos deben orientarse a reemplazar la primera por la segunda. Con realismo reconoce no tener la solución definitiva al problema de la guerra; rinde homenaje a la no violencia de Gandhi y de Martin Luther King -de quien recuerda sus palabras al recibir el Premio Nobel de la Paz-, pero subraya que "el mal existe en el mundo" y que, a veces, hay que recurrir a la guerra, a pesar de su ambivalencia e impopularidad, para preservar la paz.

La segunda parte del discurso me parece más sugerente que la primera. En ella recuerda que "la paz no es la simple ausencia de conflictos visibles; y que solo será estable una paz justa, que se fundamente en los derechos y en la dignidad inherentes a cada ser humano".

Me gusta cuando dice que "sin seguridad no puede haber desarrollo, pero que la seguridad no puede existir allí donde el ser humano no tiene acceso a alimentación suficiente, al agua potable, a la sanidad o a un hogar. No existe allí donde todo niño no puede aspirar a una educación decente o a un trabajo para sostener a su familia". En este punto, Obama (y no solo él) tiene "trabajo para casa". No basta, por ejemplo, con condenar la carrera de armas, o defender a las víctimas de los dictadores en algunos países, cuando muchas de esas armas son made in USA (no solo), y cuando esos tiranos son apoyados por el Norte.

"El desarrollo es el nuevo nombre de la paz", dijo Pablo VI. ¿Qué pasaría si, para variar, "bombardeasen" Afganistán y Gaza con hospitales, escuelas y trabajos? "Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber" (Proverbios 25,21). Ojala Obama no pierda "su brújula moral": el amor que predican las religiones, y que Gandhi y King vivieron. Si es así, al acabar su mandato le daremos, de verdad, el Nobel. De momento, solo lo tiene a cuenta.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Escudo de armas

Escudo de armas

Publicado en Diario de Cádiz 30 de noviembre, 2009
Hace unos días, en un taller de formación, se nos propuso diseñar un "escudo de armas". Enseguida, los seis profesores nos pusimos de acuerdo.

Cuatro carteles. Un cielo estrellado: "La utopía". Una sonrisa: "Cercanía a los alumnos". Una herramienta: "Con los pies en el suelo". En el cuarto cuartel, un camino sin fin y muchos recorriéndolo juntos: "La educación, como la vida, es un caminar permanente, a hacer en compañía".

De pronto, alguien dijo. "Falta una cruz". Dialogamos y concluimos, todos, que no hacía falta añadir la cruz porque, de un modo u otro, estaba ya presente. Estaba en las líneas vertical y horizontal que formaban los cuarteles. Y, estaba, sobre todo, en la utopía de muchos de los que sueñan; en la sonrisa cercana de muchos educadores; en la herramienta del trabajo de cada día de muchos docentes; y en el caminar de tantos profesores y alumnos que tienen la cruz por brújula (otros, caminantes también, tienen otras). Y a nadie le estorbó una cruz así entendida.

Más tarde me dije: "¿Por qué esa cruz, que allí no hacía daño, tendría que hacerlo en el aula?". Y éstas son algunas de mis reflexiones.

Comencé con un dato: a algunas personas -muchas, bastantes, o pocas, quién sabe- la cruz molesta, y no la quieren para sus hijos. Guste o no a los cristianos, ese dato es real. Frente al mismo, y antes de lanzar improperios contra nadie, debemos preguntarnos el por qué de esa reacción. Para los cristianos, la cruz representa la solidaridad hasta el final de un Dios que se hace uno de nosotros para librarnos de toda muerte, y llevarnos a una Vida resucitada, en el Amor de un Padre que desea abrazarnos. ¿Se puede vivir esto como algo negativo? Pues sí, se puede; y tal vez porque, como dijo el Concilio Vaticano II, los cristianos, con frecuencia, "hemos velado, más que revelado, el auténtico rostro de Dios" (GS,19). Quizás la causa del rechazo no haya que buscarla en la cruz o en Jesús, sino en el modo cómo lo cristianos y la Iglesia los hemos presentado.

Por eso, y antes de intentar convencer a nadie de que la cruz no es mala, conviene que nos miremos a nosotros mismos, a nuestras comunidades e Iglesias, y, convirtiéndonos, hagamos de Jesús el centro de nuestras vidas. Si viviésemos entregados a los demás, sanando, reconciliando, y aportando esperanza, tal vez la cruz no ofendiera tanto.

Junto a lo anterior, afirmo que nuestra sociedad necesita la cruz; que conocerla nos hace bien a todos, creyentes y no; y que creo, por ello, que no debería estar ausente de la ciudad y sus edificios, sus calles, y escuelas. Lo creo, porque la cruz, además de símbolo religioso para algunos, es un elemento imprescindible de nuestra identidad como sociedad, como pueblo, como cultura; de la misma manera que otros signos lo son para otros. En nuestras raíces y valores sociales, junto con otras aportaciones filosóficas o humanistas, hay mucho de cristiano. Hoy, que tanto cuidamos otras señas de identidad -lenguas, costumbres, héroes locales, etc.-, y que no cuestionamos -y debiéramos hacerlo mucho más- algunos monumentos o nombres de calles, nos alegramos de que se elimine la cruz porque, incluso en su sentido cultural, estorba. ¿Habrá que buscar nuevos nombres a tantas poblaciones -Santa Cruz de…-; o fijar otra fecha, distinta a la del nacimiento de Cristo, para contar los años sin violentar conciencias?

La naturaleza tiene horror al vacío. Una universidad publicó que entre los signos que más personas conocían en el mundo, la cruz ocupaba el tercer lugar. El primero, los aros olímpicos. La M de McDonald's, el segundo. Eliminemos la cruz, y su puesto lo ocupará una marca de ropa, el nombre de un artista, o el de un futbolista.

Eduquemos en el diálogo y el gozo de vivir la diversidad, pero sin privar a nuestros jóvenes de referentes morales. Como nos necesitan a nosotros, nuestros hijos necesitan también modelos que orienten sus vidas; conocer a personas que han hecho mejor el mundo, y, entre ellos y, de modo destacado, a Jesús, que "pasó haciendo el bien", y que nos enseñó cómo y por qué vivir. No dejemos a nuestros hijos tan huérfanos por dentro, ni en manos de multinacionales u otras entidades, ávidas de ocuparse de ellos. 

lunes, 16 de noviembre de 2009

700 Días

700 días
(publicado en el Diario de Cádiz 16 de noviembre, 209

 

 

La semana pasada un amigo se me acercó y me dijo con voz misteriosa. "Javier, se me han aparecido dos personas en sueños y me han dicho que quedan 700 días para el fin del mundo". "¡Imposible!", le dije. "Imposible, ¿por qué?", me contestó algo airado ante mi poca fe en aquellos personajes. "Muy sencillo: es imposible, porque mi madre

-que está muy enterada de todo, no en vano, a sus 92 años, lee dos periódicos al día y sigue numerosas tertulias en radio y televisión- no me ha dicho nada; y si fuese a producirse el fin del mundo, ella sería de los primeros en saberlo, e, inmediatamente, me hubiera llamado para contármelo".

 

No convencí a mi amigo -ni él a mí-, pero sus palabras me hicieron pensar. No tengo la impresión de que el fin del mundo esté a la vuelta de la esquina, pero sí es cierto que el tiempo va pasando, y que el día de ayer ya no existe; y que el de hoy, mañana habrá  pasado. Y por ello, concluyo,0 hay que saber vivir y aprovechar el presente. No vean estas palabras como otro canto más al "carpe diem", y sí como una invitación a recordar las palabras de Teresa de Calcuta: "Voy a pasar por la vida una sola vez. Por eso, cualquier cosa buena que yo pueda hacer por alguien, debo hacerla ahora; porque no pasaré de nuevo por aquí". 

 

Por eso, no dejemos para mañana lo que podamos hacer hoy; no aplacemos para otro momento el decir "te quiero" a quien amamos; o el pedir perdón a quien sabemos que sufre con nuestra distancia; o el apoyar una causa justa, o el oponernos a una injusta.  Que nuestras palabras, ajenas a la ironía o al insulto, sanen a las personas y no las aíslen o empequeñezcan. Que nuestros actos ayuden a que haya más alegría, paz y justicia en la tierra.

 

Siendo así, viviendo así, poco nos importará si quedan 700 días o 700 años. Habremos cumplido con lo que se espera de nosotros. Habremos sabido estar a la altura de las circunstancias, porque, como dijera Abraham Lincoln:"Lo que importa no son los años de la vida, sino la vida de los años".

jueves, 5 de noviembre de 2009

El LIMBO EXISTE

El limbo existe (publicado en Diario de Cádiz el 5 de noviembre, 2009)

Sí, el limbo existe. Y está en Ceuta. Viven en él unas seiscientas personas. Hombres y mujeres jóvenes. Algunos niños. Casi todos, subsaharianos. Algunos asiáticos. Eso sí: viven, como si no vivieran. Sin nada que hacer. Entre paréntesis. En el "limbo".

Recientemente, miembros de la organización católica Justicia y Paz de 25 países de Europa, les hemos visitado. Nos pidieron ayuda, pero no les dimos falsas esperanzas. Sí nos comprometimos a contar en nuestros países, "lo que hemos visto y oído".

¡Qué testimonios escuchamos, tanto en la iglesia de la Virgen de África como en un centro de acogida o comiendo con ellos! Venían del Camerún, de Sudán, de Somalia, de Costa de Marfil, de la India…Tenían entre veinte y treinta y pocos años. Abandonaron sus países a causa de la guerra, escapando de un matrimonio forzado, o de la pobreza. Tras mil peripecias, y no pocos engaños, llegaron a Ceuta. ¡Ya estaban en Europa! ¡Por fin iban a comenzar una nueva vida, trabajar, y enviar dinero a sus familias! Y era verdad: estaban en Europa…pero "al otro lado". Mes tras mes, sus sueños y esperanzas se fueron apagando. Quien visite la hermosa ciudad de Ceuta los verá paseando, un día tras otro, sin nada que hacer. Matando el tiempo. Con el alojamiento y comida asegurados en el CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes), bien tratados por la población y las autoridades, pero desesperándose al ver que no pueden trabajar, y que los años pasan -algunos llevan más de tres así-, y ellos, siempre, "al otro lado".

Te dicen que "esto no es vivir. Estamos como muertos. Dormimos, comemos, paseamos, nos volvemos a acostar…". Quisieran venir a la península y trabajar en lo que sea. Son jóvenes, y quieren vivir. Si les preguntas por qué no regresan a sus países, te dicen "que una vez que te pones en marcha ya no miras para atrás". Y tú recuerdas aquello de que "si las oportunidades no van a las personas, las personas van a las oportunidades".

Algunos pasan las noches en el monte, por temor a ser detenidos de madrugada, trasladados a la península, y deportados a sus países. Hace meses les visité. Me enseñaron sus chozas de plástico, lata y cartón… ¡y en Ceuta sabe llover! "Lo primero que hacemos al levantarnos -me dijeron- es reunirnos y, en silencio, mirar la costa que tenemos enfrente". Sin exigirme visado alguno, me admitieron entre ellos a contemplar la otra orilla. Yo, que en mis sesenta años he tenido la oportunidad de encontrarme con más de un Papa y de un jefe de Estado, les aseguro que pocas veces me he sentido tan rodeado de dignidad como aquel día, entre aquellos emigrantes asiáticos. Juntos miramos el otro lado del mar sí, pero al atardecer, yo cogí un barco y ellos no. Desde entonces conservo en mi cómodo despacho de Cádiz una foto de ese día: para no olvidarme nunca de dónde estoy yo; y, sobre todo, para no olvidar nunca dónde están ellos.

Señor Rubalcaba, regularice la situación de esas personas y permita que pasen a la Península. Es un número ridículo comparado con los falsos turistas que entran cada día por los aeropuertos o fronteras con Francia. Y si esa regularización atrae a otros emigrantes, repítala una vez al año, el tiempo para que aprendan bien español y puedan incorporase a nuestra sociedad. Ni van a quitarnos el trabajo, ni a cometer delitos. Simplemente, van a ser personas tratadas como tales. ¡Hágalo, señor Rubalcaba, y su nombre será bendecido en las lenguas de algunos de los países más pobres del mundo! Y si necesita que le apoyemos ante la opinión pública o en el Parlamento, ¡lo haremos!

El limbo existe. Y está en Ceuta. Vayan a visitarlo en cualquier iglesia o en las ONGs que atienden a los emigrantes (Centro San Antonio, Asociación Elin, religiosas Vedrunas, etc.); reúnanse con ellos, y escuchen sus historias. Y ante tanta vida desperdiciada y "entre paréntesis", verán que el limbo existe. Y se preguntarán: "¿Hasta cuándo?". Y no tendrán respuesta. ¡Quién sabe: tal vez el limbo dure hasta que cada vez seamos más los que sabemos lo que pasa y exijamos que deje de pasar!¡Quizás hasta que, en una bendita pandemia, nos contagiemos unos a otros el virus de la Gripe J -de justicia- y nos hagamos incompatibles con el que haya tantas vidas jóvenes condenadas a estar en "el limbo". A tres horas de Cádiz.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¡Gracias, don Antonio!


Publicado en Diario de Cádiz el 2 de noviembre de 2009

 
ESCRIBO este texto siendo consciente de que no será del agrado de don Antonio Ceballos, nuestro Obispo, porque, como es sabido, "el bien no hace ruido". Lo siento, don Antonio, pero no escribo este texto pensando en Usted sino en nosotros y en la necesidad que tenemos de recordar y agradecer cómo es el Obispo que tenemos en la Diócesis de Cádiz y Ceuta.

Don Antonio escribe, mucho y bien, sobre diversos temas, todos ellos relacionados con el anuncio de un Evangelio que es buena noticia para los que más la necesitan. En sus Cartas trata de un único tema: la Vida. Porque don Antonio es testigo de Áquel que dijo: "He venido para que haya vida, y vida en abundancia" (Jn 10,10). Y así, una carta hablará de la familia, otra de la mujer y sus derechos, otra de la defensa del medio ambiente, o de la paz, o de los inmigrantes. Don Antonio defiende la vida entera, que, como es sabido, ni empieza con el nacimiento, ni termina con él.

Antes que con sus palabras, don Antonio habla con su vida, con el uso social que ha dado a la Casa del Obispo y a otras propiedades de la Diócesis, con su promoción y apoyo a obras e instituciones entre los jóvenes, los inmigrantes y sus familias -también las de aquellos que mueren asesinados por la pobreza cuando se ahogan tratando de llegar a España-, con los parados, enfermos, presos y marginados.

Personas así tienen autoridad moral, que es algo distinto a tener solamente autoridad, y que no todos los obispos, políticos o educadores tienen. Por eso se esperan con interés sus palabras, no para asentir ciegamente a ellas -"para entrar en la Iglesia basta con quitarse el sombrero, no hace falta quitarse la cabeza", decía Chesterton-, pero sí para encontrar en ellas inspiración, motivos de reflexión, e invitación al diálogo cuando hubiera discrepancia.

Que nadie ponga límites a voces así. Que nadie repita hoy: "la calle es mía". Hoy, en la calle, podemos hablar todos: los artistas, los deportistas, los políticos y…los Obispos.

martes, 13 de octubre de 2009

Sobre Fermín Salvochea

Este texto es la contribución de Javier Anso al libro "102 razones para recordar a Salvochea" publicado por la Asociación de Amigos de Fermín Salvochea, y que fué presentado en Cádiz el 25 de septiembre de 2009.

"El verdugo es más humano que el carcelero. El matar a un hombre a la luz del día en la plaza pública, es menos inhumano que condenarle a una muerte en la sombra"

Estoy de acuerdo con las palabras de Fermín Salvochea. Y me alegro, como él también lo haría, de que hoy en España no exista ese dilema. Y me digo, como él se diría, que hay que estar alerta porque de vez en cuando a la historia le da por avanzar hacia atrás en vez de hacerlo hacia adelante; y no vaya a ser que nos confiemos y surja algún iluminado que nos contagie su iluminación y pidamos el restablecimiento de la pena de muerte, o que renunciemos a nuestras libertades en nombre de no sé qué...que algo de todo eso ha visto en tiempos recientes y en latitudes diversas. Y me invito, como él se invitaría, a colaborar con quien lucha por erradicar la pena de muerte en todos los países; y con quien trata de mejorar las condiciones de todas las prisiones -también las nuestras- para que sean lo que tienen que ser: escuelas de sanación, reparación, y vida.

Dicho lo anterior, me veo caminando los dos por las calles de Cádiz. A él yo lo conozco -¿quién no conoce los alcaldes de Cádiz?- pero no él a mí, por lo que me presento. Le digo que soy miembro de una congregación religiosa, los Marianistas; y que, como creo que lo mejor que le ha pasado a la humanidad es Jesús de Nazaret, me dedico a intentar que sea más y mejor conocido. Y añado: "Soy educador, ¿sabes?"

Platicando las calles de Cádiz -que invitan tanto a formular preguntas como a responderlas- mutuamente nos reconocemos como buscadores, vigías y oteadores de horizontes. Y le digo: "Fermín, tus palabras me han recordado algo que experimento siempre que entro en una clase. Frente a mí, de repente, treinta alumnos. Treinta vidas distintas, con su pasado, con su presente, con su futuro. Y allí estoy yo, invitado a ayudarles a que su vida sea una buena noticia para ellos, y también para los demás. Y, ¿sabes?, a veces me pregunto si seré capaz de hacer algo que realmente les ayude. Y no siempre sé cómo responderme.

Pero hay algo que sí que tengo claro, Fermín: y es que confío en ellos. En todos y en cada uno de ellos. Y me digo, y no paro de decírselo, que su vida y su futuro no están escritos para siempre, sino que está en sus manos. Que no permitan que nada ni nadie les dicte desde fuera cómo deben ser, ni cómo comportarse. Que escuchen mucho, pidan ayuda y consejo, y, poco a poco, vayan fijando el rumbo de su vida. Siempre con los demás, nunca contra los demás, ni sobre los demás. Y les digo que no permitan que nadie ponga fin a sus sueños. Que no consientan que ningún verdugo -y hay golpes en la vida, ¡auténticos verdugos!- destroce su esperanza, mate sus ilusiones. Ni consientan, tampoco, que carcelero alguno les vaya desgastando poco a poco, cercenando su vida, empequeñeciendo su horizonte, habituándoles a la tranquilidad de una celda, cómoda sí, tal vez, pero…¡tan limitada!. Día tras día, machaconamente, les repito la misma cantinela, porque es verdad, y porque creo que deben aprenderla. Para que vivan confiando en ellos mismos. Viviendo de tal modo que los demás puedan confiar en ellos. Un día y otro día. Para que se convenzan. Y se pongan en marcha".

Llegados a este punto, Fermín que se pregunta: "¡Vaya, pienso lo mismo! ¿Tendré que hacerme marianista?". Y seguimos hablando…

domingo, 27 de septiembre de 2009

Incio de curso 2009-10

8 de septiembre 2009

Queridos amigos,

Estoy muy contento de estar aquí, reunido en medio de vosotros, al inicio de este nuevo curso académico 2009-2010.

Estamos aquí presentes: la comunidad marianista, el Claustro y PAS, AMPA, y un grupo de alumnos en representación de todos sus compañeros.

¡En nombre de la Fundación Educación Marianista Domingo Lázaro, Entidad Titular de este Colegio, os doy la bienvenida a todos a este acto y a este nuevo curso!

El año que acaba de terminar ha sido muy rico en acontecimientos. Ha sido un buen curso y, por eso, quiero daros las gracias. Hemos logrado, aunque sea parcialmente, cumplir el objetivo que nos dimos, y hacer que el Colegio sea, cada vez más, tarea de todos. Ese objetivo sigue presente también para este curso, como una invitación y un desafío a implicarnos cada vez más en la vida de nuestro centro.

A lo largo del curso pasado, algunos queridos compañeros, tras largos años de trabajo en el Colegio, han abandonado el mismo. Pienso en Pepe Salas, en Emilio López, o en Javier Nicolay. Otros, como Javier y Tacho, se han prejubilado, con lo que, afortunadamente, no los vamos a perder del todo. Juani, a quien felicitamos por sus dos hijos, ha pedido un año de excedencia. Nos acordamos de ella, lo mismo que de Rafa Luna y su familia, que nos hacen presentes en nuestro Colegio Hermano de Las Conchas, en Guatemala. Felicidades también a Manuel, Daniel y Manu, por sus nuevos hijos, así como, anticipadamente, a aquellas madres, tanto del Claustro como del AMPA, que en los próximos meses tendrán sus hijos e hijas. Dentro de poco se jubilará nuestro compañero Félix, pero eso ya lo celebraremos cuando llegue su momento. Nos acordamos, finalmente, de Pedro Bellido que, estos días está en París participando en un curso para profesores de francés. ¡Felicidades, David, por su próximo matrimonio! Todos le deseamos a usted y a Raquel, su novia, que sean muy felices.

Damos la bienvenida entre nosotros a algunos nuevos miembros del claustro. Hoy nos acompañan Lydia, profesora de biología, Vanesa, de francés, Ignacio, de religión e historia; así como los miembros de la nueva Escuela de Música San Felipe Neri, una hermosa aventura que comenzará el próximo día 15 a dar sus primeros pasos: Daniel, José Luis, Nacho, Jon….


La comunidad marianista recibirá en breve a José Luis Veleda, a quien tal vez alguno de vosotros recuerde del tiempo en que estuvo en el antiguo Colegio del Oratorio. Hoy, como ya hizo en otra ocasión, nos acompaña un marianista colombiano, José Reynel, a quien doy la bienvenida, y le deseo que pase unos días felices de descanso entre nosotros, en Cádiz.

Antes de seguir adelante, gracias a todo el personal del Colegio por el trabajo de preparación del nuevo curso que se ha realizado durante el verano y, en particular, a todos los compañeros de secretaría, administración, recepción, mantenimiento, limpieza, comedor, venta de libros y material, etc. que han tenido solamente un mes d vacaciones y que, durante el otro, no han parado de trabajar para que el Colegio esté en las mejores condiciones posibles para comenzar el nuevo curso. Gracias, en concreto, a todos los miembros del Consejo de Dirección que sé lo mucho que han continuado trabajando durante este verano.

Comenzamos este nuevo curso, y lo hacemos en el día en que celebramos el Nacimiento de María, la Madre de Jesús y la nuestra.

Si el nacimiento de Jesús pasó desapercibido, según cuentan los Evangelios, tan solo unos pastores y poca gente más llegó a enterar; del de María seguro que se enteró todavía menos gente. Su llegada llenaría de alegría a sus padres y familiares inmediatos, y poco más.

Y, sin embargo, ese día, este día de hoy, fue muy importante. Como recordaba el P. Feliciano esta mañana en la Eucaristía -en la que hemos rezado por vosotros y por todo el Colegio – al nacer hoy María está abriendo camino para que, más tarde, pueda nacer su Hijo, Jesús.

Esta es la primera idea que quiero presentaros. Los días en que parece que no estuviera pasando nada, son días fundamentales porque son siempre –si queremos- el inicio de algo nuevo. Cualquier nuevo día, cualquier nuevo curso, este 2009-2010 también, es una nueva oportunidad que, si la aprovechamos, estará abriendo una puerta al futuro.

Por ese motivo he querido presentaros la pintura en la que Miguel Ángel representa el momento en que Dios, lleno de poder, de alegría y de confianza en lo que estaba haciendo, crea al hombre. Es una nueva vida que comienza, llena de posibilidades, llena de esperanza, llena de caminos por descubrir y recorrer. El pensador francés Roger Garaudy dijo una vez que: “el hombre ha sido creado creador”, y es cierto. Salimos de las manos de Dios para ser sus manos en este mundo, para continuar la obra inacaba de hacer que esta tierra sea un lugar hermoso en el que todo hombre y toda mujer puedan ser felices, y vivir de acuerdo a su condición no de siervos, sino de Hijos e Hijas, de miembros de la familia de Dios.

Somos educadores todos, los unos de los otros, también los alumnos. Pues bien, como sabemos, el mejor modo de educar es con nuestra propia vida. Vivamos de tal modo que quien nos vea descubra que realmente estamos tratando de aportar nuestro grano de arena para hacer un mundo mejor para todos. Que ese objetivo esté siempre presente en nuestra vida, y en nuestra tarea educativa.


Pero Dios no solo nos ha invitado a ser creadores con Él de un mundo mejor: nos ha invitado, y nos invita, también a soñar con Él. Ustedes recordarán, tal vez, que hace tres años les decía que, de la misma manera que los padres de María le opusieron un nombre a su nueva hija, ustedes se atrevieran a poner nombre al nuevo curso que estaba por empezar. Hoy les repito la invitación, pero con otras palabras.

Y lo hago apoyándome en una imagen muy famosa, y que nos acompaña también en este acto: representa el momento en que, Martin Luther King, dirigiéndose a miles de personas en Washington,DC, les decía que había soñado que las cosas podían ser diferentes, y les invitaba a que ellos también se atreviesen a soñar, y a trabajar por hacer realidad sus sueños.

Dios tiene un sueño para cada uno de nosotros y para toda la humanidad; y nos invita a que también nosotros soñemos. Por eso, yo les invito, a mí mismo en primer lugar, a atrevernos a soñar algo nuevo, algo mejor, para este curso que ahora empieza. Y a comprometernos, ante mí mismo y ante mis compañeros de Colegio, a intentar hacer que ese sueño se realice.

¿Qué nombre pongo yo a mi sueño? ¿Cómo voy a hacer que ese sueño sea una realidad?

Gandhi decía: “Realmente yo soy un soñador práctico, lo que quiero es convertir mis sueños en realidad”. ¿Soy como Gandhi?

En estos últimos años hemos escogido lemas muy hermosos y verdaderos para el Colegio. Hemos querido solidarizarnos con el mundo, crecer en responsabilidad, y hacer entre todos el Colegio. Esos lemas no son algo que nos repetimos durante algún tiempo, que colgamos en las aulas, y de los que poco después, nos olvidamos. Son invitaciones permanentes, por lo que os invito a que las tengáis también presentes en este nuevo curso.

Muchos son los desafíos que nos esperan, además de la super-publicitada Gripe A, que contemplamos con la serenidad que da el saber que vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para tener la situación bajo control. El modo, tan competente y que agradezco de nuevo, como se gestionó el tema del Campamento Scout, nos ha dado, además de un determinado número de alumnos y padres ya inmunizados, una cierta práctica de cómo tratar el tema sin perder la calma.

Junto a ello, y más importante, tenemos el desafío de acompañar a nuestros alumnos y alumnas en momentos decisivos de su vida en los que, nuestra escucha, nuestra dedicación, nuestro cariño, y también nuestra exigencia, van a ser tan importantes en su desarrollo, en su caminar para hacerse hombres y mujeres felices y solidarios.

Desafíos vamos a tener muchos, eso no es ninguna novedad. Tampoco lo es, porque lo tenemos todos los años, la actitud, el espíritu valiente con el que hacemos frente a esos desafíos. Y junto a esa actitud, el saber que trabajamos en común, unos con otros, todos juntos, profesores, PAS, alumnos, AMPA, en la consecución de nuestros objetivos colegiales. Unidos: podemos.

Si tuviera que señalar algo distinto al inicio de este curso sería, tal vez, una invitación a que creamos más en nosotros mismos y en nuestras posibilidades; y que, al mismo tiempo, creamos más en los demás y en las suyas. Que no nos conformemos con poco, ni para nosotros, ni para los demás. Que, tampoco nos conformemos con poco para el Colegio. Que nos atrevamos a soñar que vamos a ser capaces de hacer que San Felipe Neri sea un centro donde se educa cada vez mejor, donde se es cada vez más feliz, donde se trabaja más y mejor; donde se cuida más la solidaridad, el amor por la cultura, por la libertad y por el compromiso; al tiempo que se cuidan cada vez más detalles como el respeto a los demás, la limpieza, la educación en t rato y palabras, etc.

Os invito a no conformarnos con lo que somos y tenemos: no hemos llegado a ninguna meta: el camino nos sigue esperando y desafiando. Como no me canso de repetir: “Somos, andando”.

Recuerdo haber visto un anuncio en el Metro de Madrid que me llamó mucho la atención. Está reproducido en muchísimas estaciones. Representa a Cristiano Ronaldo que, apretando los puños y lleno de fuerza, grita: “¡Mis expectativas son mayores que las vuestras!”.

Esta frase me llamó la atención, y os la presento a la comunidad colegial, a mí en primer lugar. Esa frase nos invita a creer en nosotros mismos y a creer en los demás frente a toda tentación de querer tirar la toalla, incluso cuando veo en mí mismo o en los demás la tentación de rendirse, de conformarse con poco.

El Colegio San Felipe Neri, durante el curso que ahora empieza, nos va a decir que cree y espera de nosotros incluso más de lo que nosotros creemos en nosotros mismos. De ahí el lema que hemos escogido, que es una pregunta que nos interpela a cada uno y a todos a la vez: “¿Qué aporto yo al Colegio?”, porque, como dice el Objetivo del curso, “San Felipe Neri, un Colegio que quiere crecer en seriedad, respeto y responsabilidad. Un centro en el que se recibe mucho y al que hay también que aportar”.

Ayudémonos unos a otros a no quedarnos amodorrados. Ayudémonos a seguir avanzando, creciendo, madurando. Solo con esfuerzo lograremos cualquier objetivo que nos propongamos en la vida. En esto, no hay atajos.

Si nos esforzamos así, tal vez nos cansemos un poco más, tal vez nos compliquemos la vida un poco más, es cierto; pero también lo es que estaremos más en paz con nosotros mismos y con los demás. Sabiendo que éste es “nuestro lugar en el mundo”, y que en él, “estamos haciendo lo que estamos llamados a hacer; y siendo lo que estamos llamados a ser”.

Así os lo deseo a todos. Para hacer realidad nuestro sueño, os invito además de a trabajar por él, a ponerlo bajo la protección de José y de María, nuestros educadores; del beato Guillermo José Chaminade, fundador de la Familia Marianista y apóstol de la juventud; y de San Felipe Neri, “profeta de la alegría”.

Deseo a todos vosotros y a vuestras familias y compañeros, un feliz curso 2009-2010.

El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo sean glorificados en todas partes por la Inmaculada Virgen María.

Javier Anso, sm
Director

lunes, 21 de septiembre de 2009

EL CILINDRO DE CIRO

Hoy, 21 de septiembre, es el Día Internacional de la Paz por Resolución aprobada en 1981 por la ONU.

¡Vivir en paz, qué pueblo o ser humano no ha deseado vivir en paz, y, sin embargo…! Se ha dicho que la historia de la humanidad es la historia de sus guerras; y que paz es lo que sucede entre dos guerras. No es cierto, pero, aún si lo fuera, no habría que conformarse. Conocemos la historia de las guerras pero, ¿conocemos la historia de la paz? Hay que “desaprender la guerra” y “aprender la paz”. Y recordar a hombres y mujeres, constructores de paz y justicia. Como Ciro, el emperador persa que hace 2500 años ordenaba -nos ha llegado en un cilindro cuneiforme-: “Prohíbo el trabajo forzado y no retribuido. Anuncio que cualquiera es libre de elegir su religión; de vivir en la región del Imperio que prefiera; y de hacer el trabajo que desee, mientras que no viole los derechos de los demás”.

La educación tiene mucho que ver con la paz, y con la guerra. “La escuela alemana ha vencido a la escuela francesa”, se dijo en 1870 tras la derrota francesa en la guerra franco-prusiana: ¡los maestros alemanes habían formado mejores patriotas que los franceses! Por eso la Constitución de la UNESCO proclama que” puesto que las guerras nacen en las mentes de los hombres, es en las mentes de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”.

“Si vis pacem, para bellum”, se dice, pero no es verdad. Si nos preparamos para la guerra, habrá guerra y nada más. Nuestro lema debería ser: “Si quieres la paz, prepárate para la paz”. “Si vis pacem, para pacem”.

Atrevámonos a soñar que la paz es posible. Aparcando en el Valcárcel leí en una pintada: “Soñar es gratis”. Demasiado fácil: convertir nuestros sueños en realidad tiene un precio. En este caso: el de vivir como hombres y mujeres constructores de paz.

Don Joaquín Ruiz-Giménez, era de esas personas: “un hombre para el diálogo”. Que don Joaquín descanse en paz, y que nosotros no: porque la paz nos sigue necesitando.

sábado, 19 de septiembre de 2009

¡GRACIAS, DON JOAQUÍN!

¡GRACIAS, DON JOAQUÍN! 
 

El Ateneo de Cádiz celebró recientemente un acto en homenaje a don Joaquín Ruiz-Giménez, fallecido el 27 de agosto, a los 96 años de edad. 

El día en que podamos leer su biografía, descubriremos la grandeza de ese hombre y lo mucho que le debemos. En la actualidad es desconocido para muchos porque, como ha dicho don José Bono: "Don Joaquín nunca hizo mucho ruido a su favor; sin embargo, hizo mucho a favor de España". 

Don Joaquín encarnó en su vida, mucha de la tragedia fratricida de nuestra historia reciente. Él, junto con dos hermanos, estuvo preso en la Cárcel Modelo de Madrid. Condenados a muerte, se fijó la fecha de la ejecución de la que, afortunadamente, se libraron.  

Ruiz-Giménez se entregó apasionadamente a la tarea de superar el odio entre las dos Españas; a lograr la reconciliación por medio del respeto, el diálogo, y el perdón. Fue un maestro. Un luchador por la justicia. Julián Ariza, uno de los fundadores de Comisiones Obreras, recuerda que, siendo don Joaquín presidente del Consejo de Administración de Perkins Hispania, testimonió a favor de los trabajadores cuando la dirección de la empresa trató de negarles un derecho adquirido. Los trabajadores ganaron el juicio; y don Joaquín dejó de presidir el Consejo de Administración. 

Fundador de "Cuadernos para el Diálogo" (1963-1976), en torno a él y a esa revista se reunieron muchos de quienes protagonizarían luego la Transición e, incluso, redactarían la Constitución de 1978. Por eso a don Joaquín se le considera uno de los "padres espirituales de la Transición". 

Cristiano convencido, nombrado por Juan XXIII perito del Concilio Vaticano II; amigo de Pablo VI, don Joaquín decía: "Yo tengo fe, mucha fe. ¿En qué creo? Creo en que este mundo tiene arreglo y que ese arreglo ha de venir por el amor. Tengo una gran fe en el amor, ésa es mi religión, la del amor. La de Jesús".  

Don Joaquín  tuvo autoridad moral. Necesitamos personas como él.¿Dónde encontrarlas? Gracias, don Joaquín. Descanse en paz.

lunes, 24 de agosto de 2009

Somos, hablando

DE DOS EN DOS

Somos, hablando

JAVIER ANSO | publicado en diario de cádiz 24 de agosto, 2009




Me gustó mucho la entrevista que José Joaquín León Morgado hizo al Cardenal de Sevilla, Carlos Amigo (Diario de Cádiz, 16-8-2009). A la pregunta: "¿Se subiría al autobús de los ateos, o esperaría al siguiente?", el obispo responde: "Me subiría al autobús de los ateos y les hablaría de Dios…Lo que importan no son los autobuses, sino las personas que están dentro". ¡Magnífica respuesta! ¡Medalla de plata! Un seguidor de Jesús -que nos ha dicho que el Padre hace salir el sol y caer la lluvia sobre justos e injustos; y sobre todos los autobuses, sin mirar la publicidad que lleven-, no podía responder de otro modo.

¿Por qué no de oro? Porque, si bien me ha gustado la respuesta -mucho más que si hubiera dicho: "allá ellos" o "ya se sabe lo que quieren ésos", etc.- hubiera preferido que dijera: "Subiría al autobús, y les diría que me ponía a su disposición para escucharles si querían explicarme por qué pensaban que era mejor para el hombre que Dios no existiera. Luego, tras la escucha, y si quisieran, les diría que no hay más que un Dios, y no es enemigo de nadie: les hablaría del Padre de Jesús. Si prefirieran que no hablara, y me admitieran a su lado, seguiríamos juntos, en silencio. Y yo pensaría en las palabras de Francisco de Asís: 'hay que predicar siempre; y si hiciera falta, también con palabras'".

Agosto se acaba. Llega septiembre, con sus posibilidades y desafíos. Se inicia un nuevo curso escolar, y un nuevo curso político. Creo que nos vendría muy bien que en vez de contemplar la realidad cada uno desde su propio autobús -donde se está tan a gusto, cada cual con los suyos, y teniendo todas las respuestas a todas las preguntas-, bajemos de nuestro autobús, subamos al del "otro", y digamos: "¿Se puede? Aquí me tienes: ¿Qué tal si tratamos de ver entre los dos cómo salir adelante? ¿Quieres decirme algo? Te escucho".

Me han dicho que además de los que se ven desde nuestro autobús, existen también otros paisajes maravillosos. ¡Si nos atreviésemos…!

lunes, 10 de agosto de 2009

IR EN BOLITA

Cuando, en medio de una reunión de catequesis, una amiga mexicana dijo que teníamos que “ir en bolita”, los españoles allí presentes nos miramos con cara de asombro: ”¿Habrá desnudarse para anunciar el Evangelio?”. Enseguida vimos que no se trataba de eso.

A pesar de lo que pudiera sugerir el título, no voy a escribir sobre la posible zona nudista en Cortadura. Al respecto, haré solo un comentario: en mi opinión, es mucho más nocivo para niños y jóvenes lo que ven y oyen en algunos programas de televisión, que lo que puedan encontrarse en una playa apartada, en la que, como decía Pemán, “estaban todos descalzos, desde el pie hasta el cuello”.

Pero volvamos a la expresión de mi amiga mexicana. “Ir en bolita, aclaró, significa formar una piña, estar unidos, avanzar juntos”. A este tema, y no a playa alguna, quiero dedicar esta columna, porque en el tema de la solidaridad no podemos poner el cartel de “Cerrado por vacaciones”.

Recientemente me han regalado un mosquetón. Para el que no sepa exactamente a qué me refiero, les diré que se trata de una argolla que se utiliza para escalar montañas, y que permite que un grupo de personas vaya ascendiendo, unidas entre sí, responsables las unas de las otras. Yo, que no practico ese deporte, agradecí, sin embargo, el regalo. Me pareció muy simbólico. Si queremos seguir adelante, venciendo los obstáculos que nos encontramos en el camino, tenemos que hacerlo “en bolita”; en una buena cordada, con los mosquetones en buenas condiciones, dándonos seguridad y apoyándonos y confiando los unos en los otros. “Aprender a descubrirte en la mirada del otro”. Así define la solidaridad, José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz.

Y, además, agradeciendo y no olvidando jamás a quienes han dado su vida para que los demás podamos seguir caminando: esos jóvenes guardias civiles, tan cruelmente asesinados; y esos bomberos, muertos en el cumplimiento de su deber. A ellos, y a sus familias, nuestra solidaridad y nuestro agradecimiento.

lunes, 13 de julio de 2009

CONVERSAR UNA BOTELLA


 

 

Como es sabido, Obama nació y vivió muchos años en Hawaii. Hace poco preguntaba yo a un marianista que está destinado allí, qué pensaban los hawaianos de su Presidente. "Es uno de los nuestros", me contestó. "No es que tenga sangre hawaiana pero, culturalmente, es hawaiano". Y me contó algo. "Una cosa que nos molesta mucho a los que vivimos  aquí es que cuando vienen los del continente, andan siempre con prisa, siempre mirando el reloj, y rompiendo constantemente nuestro ritmo de vida. ¿Sabes qué es lo primero que hace Obama cuando viene a Hawaii?: quitarse el reloj. Por eso sabemos que es uno de los nuestros. Con su gesto nos está diciendo que le importamos, que tiene tiempo para nosotros".

Mientras escuchaba a mi amigo, dejé que mi pensamiento viajara hacia el sur, hasta Chile.  Allí, cuando alguien te invita a su casa y te ofrece una botella de su buen vino, no dice: "vamos a beber esta botella", sino: "vamos a conversar esta botella". El vino como pretexto y contexto para el encuentro, para recorrer juntos el camino de la amistad, para hablar con calma y sin relojes por medio, disfrutando por estar juntos.  Dejé atrás Chile, y viajé hacia el norte, a Inglaterra. Allí, cuando dices de alguien que es tu amigo, te preguntan: "¿Cuántos kilos de sal habéis comido juntos?". Porque la sal no se come por kilos, sino poco a poco, a lo largo de  numerosas, placenteras  y conversadas comidas.

En este tiempo de verano les invito y, me invito a mí mismo, a quitarnos de vez en cuando el reloj, y a conversar -con o sin botella, con o sin comida- con los amigos. Repasen esa lista a la que solemos echar mano solamente una vez al año, en Navidad, para escribir una felicitación o hacer una llamada, y hagámosla ahora, en julio o en agosto. Regalémonos tiempo para disfrutar estando juntos, la familia en primer lugar, pero también los amigos. ¡Cuánta sabiduría tenían los antiguos cuando decían: "que la hierba no crezca en el camino que lleva a la casa de tu amigo"!


CANADA

Canadá, si nos lo imaginamos cubierto de nieve y lleno de osos polares, no es, ciertamente, un tema muy veraniego; pero, como me decían unos amigos canadienses, en su país también luce el sol, de vez en cuando al menos, y playas y piscinas se llenan. Como aquí.

Canadá siempre me ha interesado: la tierra que soñaban los esclavos que, arriesgando sus vidas, huían  de los Estados Unidos en el siglo XIX; y donde encontrarían refugio miles y miles de jóvenes norteamericanos, desertores de la guerra del Vietnam. Canadá, destino actual de emigrantes y refugiados que buscan iniciar en ese hermoso país una nueva vida. Además de por su naturaleza  y su rica cultura, Canadá tiene otros muchos motivos para ser admirado y conocido.

Su  vida política, por ejemplo, no difiere mucho de la de otras naciones, salvo en algo fundamental: cuando el país enfrenta una situación de emergencia nacional, todos, partidos y ciudadanos, estrechan filas en torno a quien esté gobernando en ese momento: Canadá por encima de las siglas.  Eso se demostró de un modo ejemplar y clamoroso cuando, frente a la injerencia intolerable del presidente Bush, Canadá rechazó participar en la guerra de Irak. Algo parecido está sucediendo ahora: frente a la crisis, hay una voluntad colectiva de colaboración para evitar, por ejemplo, la pérdida  de puestos de trabajo. Y los indicadores parecen señalar que están saliendo adelante. Los canadienses aman su país, y saben que pueden confiar en su Administración. Pagan  elevados impuestos, pero, a cambio, reciben  excelentes servicios públicos. ¿Problemas? ¡Por supuesto que también los tienen, esa no es la cuestión! Lo importante es el modo cómo los abordan: es como si dijeran que algunos temas son demasiado importantes para dejarlos en manos de la política.

Cuando en nuestro verano gaditano combatamos el calor con una deliciosa sangría a la que añadamos esto o aquello para darle un toque personal, no nos olvidemos de echar una pizca de canadaditis. ¡Nos caerá mejor!



jueves, 9 de julio de 2009

CONCIERTO EDUCATIVO

¡Qué maravilla es disfrutar de un buen concierto: los músicos, tratando de sacar lo mejor posible de ellos mismos y de sus instrumentos; al tiempo que escuchan atentamente a los demás para, en común, ir logrando, entre todos, algo hermoso, unitario, y armónico! Así me gustaría que fuera el nuevo curso 2009-2010: ¡un auténtico concierto educativo!

Quiero imaginar a todos los agentes implicados en la educación -las autoridades, los alumnos y sus familias, los claustros y PAS, los medios de comunicación, etc.-, comenzando este curso con entusiasmo, ideas y ganas de hacer, cada vez mejor, su trabajo; sabiendo que - como en toda interpretación musical - el trabajo de cada uno debe estar coordinado con el de los demás.

Necesitamos ese concierto educativo para mejorar la calidad de la educación. Necesitamos dialogar para ponernos de acuerdo en qué queremos, y en cómo lo queremos. Es necesario, y está muy bien, que nos preparemos frente a la gripe A; pero sin olvidar que nuestros mayores desafíos están en la mejora de los resultados académicos y en la reducción del fracaso escolar. Y así como frente a la posible pandemia todos los sectores educativos van a coordinar sus esfuerzos, de la misma manera-¡por lo menos!- deberían hacerlo frente a los otros retos educativos.

Sin higiene y control no hay prevención de la gripe A. Del mismo modo, sin un decidido compromiso de la comunidad educativa andaluza -compromiso que deberá aterrizarse en el ámbito personal, profesional, familiar, colegial, etc.- a trabajar con más seriedad, con más responsabilidad, con más esfuerzo, en definitiva, no habrá mejora real y permanente de la calidad de nuestra enseñanza. No se logrará sin más y mejor trabajo.

Todo esto puede parecer difícil y contracultural. Podemos tirar la toalla de antemano, si queremos. ¿Podemos? ¡No, no podemos! Tenemos que interpretar muy bien ese concierto educativo porque nos estamos jugando demasiado, y porque “con las cosas de comer no se juega”.

lunes, 29 de junio de 2009

¡GRACIAS, ABU!

He participado, recientemente, en uno de los homenajes que se organizan en los Colegios a fin de curso en honor de los abuelos de los alumnos.

El acto fue muy entrañable: los niños, alegres y orgullosos, enseñaban la clase a sus abuelos, les presentaban a sus amigos, y les explicaban lo que hacían, cómo estudiaban y jugaban. ¡Un gran día para todos! Recuerdo que lo que más me llamó la atención fue lo sorprendidos y agradecidos que estaban abuelos y abuelas de que se hubiera pensado en ellos. La verdad es que, muy a menudo, no solemos dar las gracias a quienes hacen algo por nosotros. Esos abuelos estaban felices con sus nietos sí, pero también lo estaban porque se reconocía y agradecía el amor con que se dedicaban a esos niños. Todos necesitamos ser apreciados y valorados por los demás; y nos iría mucho mejor si fuésemos agradecidos con quienes hacen algo por nosotros.

Y hablando de hacer, los abuelos hacen muchísimo. En tiempos en que el padre y la madre trabajan, los abuelos ocupan un papel fundamental. Cuidan de sus nietos, los pasean, los llevan y recogen del Colegio, y, sobre todo, tienen tiempo para ellos: los escuchan, les hablan, les atienden. “En nosotros descansa la prisa de los hombres” se dice de los poetas; algo parecido se me ocurre respecto a los abuelos. Allí donde los padres van apresurados de casa al trabajo, los abuelos tienen tiempo para sus nietos. Esa atención, ese saber que son importantes para alguien, ese ir aprendiendo qué es la vida, esa mano experta en edades que estrecha con cariño la que apenas está comenzando: todo ello es imprescindible para que los niños crezcan felices y seguros de sí mismos. Los padres, que lo hacen lo mejor que pueden, saben que junto a ellos están los abuelos y abuelas. Por eso: gracias, Abu, por el amor y el tiempo que dais a vuestros nietos y nietas, muchas veces con olvido de vosotros mismos. ¡Gracias a vosotros, porque hacéis felices a los niños, y les enseñáis cómo deben tratarse las personas!

lunes, 15 de junio de 2009

57 veces

Hace años leí que los seguidores del Aga Khan le daban su peso en oro como signo devoción por su jefe espiritual. ¡Fanatismo religioso, se decía! Hoy pagan 94 millones de € por un futbolista; el equivalente a 57 veces su peso en oro, y, salvo algunas protestas, la mayoría se conforma: ¡el fútbol funciona así!

¡Yo no me conformo! Sé qué es el mercado y cómo funciona pero no por ello tengo que aceptar lo que me parece inmoral e intolerable. ¿Qué valores proyectamos a la sociedad, y a los jóvenes, con actos de este tipo? Frente a este ejercicio de tan mala educación para la ciudadanía, ¿quién protesta? Tenemos derecho a esperar una orientación de nuestros líderes políticos, sociales y religiosos -sí, también de los religiosos, aunque no haya cuestiones sexuales por medio- porque el tema, ¡tiene tela!

La historia de la humanidad es la historia de la compraventa, con unos nombres u otros, de seres humanos. El fichaje de Cristiano Ronaldo marca, de momento, un récord: “El jugador del Manchester United se convertirá en el ser humano por el que se ha pagado más en el mundo” (Editorial de El Mundo, 12-6-2009). 94 millones de €, lo que más; ¿y lo que menos? Hace ya 2700 años, y sigue siendo así hoy, el profeta Amós denunciaba a aquellos que “compran al pobre por un par de sandalias” (Am. 8.8).

¡Las cosas pueden y deben ser de otro modo! Al mercado y sus leyes, yo opongo las palabras de Jesús: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22,21). Si en la moneda del tributo aparece el rostro del César, que se le entregue su dinero; pero, en el ser humano no aparece la imagen del César, y sí la de Dios - porque hemos sido creados a su imagen y semejanza -, y por ello, ¡nunca deberemos entregar o vender una persona, al César, o al mercado, o a quien sea… porque somos de Dios, y llevamos su imagen!

El fichaje de Cristiano Ronaldo me suena a compraventa de personas. Y eso no debe hacerse nunca: ni por 57 veces el peso en oro, ni por un par de sandalias.

lunes, 1 de junio de 2009

¡HASTA SIEMPRE, AMIGOS!

A final de curso se celebran actos de despedida de los alumnos que acaban sus estudios. Como a otros muchos docentes, también a mí me ha correspondido dirigirles la palabra. Es un momento emocionante y solemne. ¿Qué decir a esos jóvenes de entre 16 y 18 años, para que les ayude en el futuro? En ocasiones así, yo siempre subrayo dos palabras que me parecen fundamentales: gracias, y ánimo.

Comienzo dándoles las gracias por todo lo que su presencia ha enriquecido nuestra vida y la del centro en que han pasado tantos años. Su vida ha sido valiosa para nosotros, les digo. El colegio es tarea de todos; y todos y cada uno de vosotros ha contribuido a hacerlo mejor.

Les digo también que dejan tras de sí una memoria reconciliada, sin cuestiones pendientes. Los errores, cometidos por ellos o sufridos por ellos, están ya perdonados y olvidados. Se van como amigos, y como tal, tienen las puertas abiertas para volver cuando lo deseen.

También les digo, ánimo. Les digo que confíen mucho en ellos mismos y en sus capacidades. Que confíen en los demás, y no vivan temerosos o a la defensiva. Que vivan de tal modo que los demás puedan confiar en ellos. Que disfruten de la vida y no la echen a perder con facilidad. Que ni abusen de nadie, ni permitan que nadie abuse de ellos. Que no se conformen con poco. Que vivan con coraje y energía, soñando, asumiendo riesgos. Que disfruten de la vida y sean alegres, felices, justos y solidarios. Que su vida infunda esperanza. Que no olviden que es mejor dormir en paz en un colchón de mediana calidad, que no poder hacerlo en el colchón más caro por no tener la conciencia tranquila.

Y les recuerdo, finalmente, que Dios, su Padre está siempre con ellos, 24 horas al día y 7 días por semana. Aunque no le hagan caso. Y que confía en ellos. Y que son sus manos para hacer un mundo más justo, alegre y feliz.

Todo eso les digo. Todo eso les deseo. Por todo eso, rezo y trabajo. ¡Hasta siempre, queridos amigos! ¡Que Dios os bendiga!

miércoles, 20 de mayo de 2009

"La cuarta línea puede traer la normalidad a la escolarización"




La dirección de San Felipe Neri reclamará el día 26 en la Consejería de Educación el concierto de esa unidad · El colegio pretende "dar respuesta a la demanda"Beatriz Estévez / Cádiz Actualizado 20.05.2009 - 01:00



La dirección del colegio concertado San Felipe Neri acudirá el próximo martes 26 a Sevilla, a la Consejería de Educación, con el fin de abordar distintos puntos relacionados con la enseñanza en la capital gaditana y la formación que se imparte en el propio centro docente. Pero no sólo eso. También se volverá a reclamar la cuarta línea de Educación Infantil que este colegio tiene aprobada pero no concertada. El director de San Felipe Neri, Javier Anso, expondrá en la sede de la Administración educativa la razón principal por la que su centro viene solicitando el concierto de esta línea, que no es otro, según aseguró ayer, que "responder a la demanda de las familias. Si las familias no la pidieran, tampoco lo haríamos nosotros". Anso entiende que los progenitores tienen derecho a solicitar un determinado centro escolar. Es más, considera que debe primar este derecho, "y entendemos que no se está facilitando". Recurre entonces al decreto 53/2007, de 20 de febrero, de la Consejería de Educación por el que se regulan los criterios y el procedimiento de admisión del alumnado en los centros docentes públicos y privados, a excepción de los universitarios: "En el artículo 2.2 se lee que los padres, madres o tutores legales del alumnado tienen derecho a elegir centro docente. Es cierto que acto seguido se especifica que si el número de puestos escolares financiados con fondos públicos en un centro fuera inferior al número de solicitudes, la admisión se regirá por unos criterios, pero en primer lugar está el derecho a los padres a elegir escuela". Y agregó: "Ojalá que no hubiera que recurrir a abogados ni llegar a los tribunales, como se está haciendo, pero cuando la gente cree que debe defender algo, que lo defienda. Nosotros les apoyamos, pero no les empujamos". El responsable de la escuela marianista aseguró alegrarse por las familias que finalmente van a poder matricular a sus hijos en el colegio público Reyes Católicos tras aprobar la Delegación provincial de Educación el traslado de la única unidad de Infantil de tres años del Gadir a ese centro, pero recordó que otras familias que quieren acceder a su colegio no pueden hacerlo: "La cuarta línea puede traer la normalidad a la escolarización en Cádiz", apuntó. Eso sí, su centro puede atender a 25 menores más de Infantil de tres años, "no más. No pediremos nunca una quinta línea. Jamás. Ni podemos ni queremos". La Delegación denegó la propuesta de concierto de la cuarta unidad de Infantil realizada por la dirección de San Felipe Neri. No obstante, dicha propuesta fue elevada posteriormente a la Consejería, que aún no se ha pronunciado. Si la respuesta es negativa, el centro marianista estudiará entonces si recurrir a la vía judicial. "No queremos ser noticia todos los años durante el proceso de escolarización. Sería un signo de normalidad no serlo", finalizó.

lunes, 18 de mayo de 2009

FELICIDADES, EUROPA

Este año, Europa ha tenido mala suerte. Su cumpleaños, el 9 de mayo, cayó en sábado, y casi nadie se ha acordado de nuestro viejo y querido continente. Con retraso: ¡felicidades, Europa, y que cumplas muchos más!

¿A qué se debe ese olvido, máxime en un año de elecciones al Parlamento Europeo? ¿Estamos tan acostumbrados a llamarnos europeos, y a las banderas azules con estrellas amarillas, que ya nada de eso nos llama la atención?

Puede ser eso. O que, con la que tenemos en casa -a veces, literalmente hablando- no estemos para muchas fantasías ultrapirenaicas. Pero el hecho es que Europa la tenemos aquí; que somos Europa. Un amigo mío, con un retoño en Roma y otra en París dice: ”no tengo hijos, tengo eurohijos”. Conviviendo recientemente con un grupo de estudiantes alemanes de 17 años, y viéndolos tan amigos de otros gaditanos de su misma edad -¡se conocían hace pocos días, y parecían compañeros del kindergarten!- pensé que debía alegrarme. Y sí, lo hice; pero no del todo.

¿Por qué? Porque no estaba seguro de que esos jóvenes -europeos desde su cuna- sepan lo difícil y cruel que ha sido el caminar de Europa hasta llegar a hoy. Me inquieta el que, por no saber todo lo que ha habido que luchar para lograr el presente, no se luche bastante por defenderlo, y porque siga vivo. Me alegra mucho que -como la libertad- para los jóvenes, Europa sea un dato que disfruten sin haber tenido que sufrir por lograrla; pero también me preocupa, porque por los datos no se lucha; nadie se compromete con un dato.

Durante siglos Europa fue un sueño, una esperanza. Ojala lo siguiera siendo, para inquietarnos y desafiarnos; para mantenernos despiertos en un mundo en el que se nos invita al dormitar irresponsable. “La mayor parte de los sueños se roncan; solo unos pocos se cumplen”, decía Jardiel Poncela. ¿Mi regalo en tu cumple? Que sigas siendo, Europa, un sueño de libertad, solidaridad, paz y justicia para el mundo entero; pero de los que se cumplen, no de los otros.

lunes, 4 de mayo de 2009

CASI 400 JÓVENES

Del 24 al 26 de abril se reunieron en Jerez, casi 400 jóvenes de 17 años, alumnos de colegios marianistas. Esos encuentros anuales se llaman “Chaminando”, nombre que evoca tanto al fundador de los marianistas, el beato Guillermo-José Chaminade, como la actitud de ir caminando por la vida (“somos, andando”, se ha dicho). Otras Congregaciones y grupos organizan también encuentros semejantes.

¿Qué hicieron esos jóvenes en Jerez? Disfrutaron conociendo a nuevos amigos, y lo pasaron muy bien estando juntos; pero, sobre todo, se atrevieron a soñar que podían ser útiles para los demás.

Durante tres días escucharon testimonios de personas que viven situaciones difíciles, o que han hecho del voluntariado una razón para sus vidas. Un africano les relató su viaje en patera y las razones por las que había venido a España (“para sobrevivir”), desafiándoles luego: “Vosotros que tenéis la posibilidad de cumplir vuestros sueños, apostad por ellos, con responsabilidad”.

Esos jóvenes se sintieron llamados a no cruzarse de brazos, a complicarse la vida, a mezclarse con los que están en situaciones difíciles o con gentes de mala fama, a arriesgar su futuro, a dejarse interpelar por los demás. Visitaron centros donde se atiende a ancianos, enfermos, emigrantes, drogadictos, etc. y encontraron allí a personas que les decían: “te necesitamos y nos necesitas. ¡Atrévete: si quieres, se puede vivir de una manera diferente!”.

Esos jóvenes se encontraron con Jesús, el que alabó al samaritano que se había apartado de su camino y de sus cosas para acercarse al malherido; y el que nos sigue diciendo: “vete y haz tú lo mismo”.

En medio de tantas malas noticias encuentros como éste de Jerez nos levantan la moral, y hay que seguir organizándolos. Para ayudar a que los jóvenes sepan que se puede vivir de otra manera; que no estamos condenados a que el hombre sea un lobo para el hombre. Que el hombre también puede ser el remedio para el hombre, como dice un sabio proverbio africano.

viernes, 24 de abril de 2009

LOS VIERNES DE COSTA OESTE

LOS VIERNES DE COSTA OESTE

Colegio Costa Oeste

Puerto de Santa María, 24-4-2009 
 

"Educar: Una misión complicada en los tiempos actuales"

"¿Cole y/o familia? 

Javier Anso 
 

1.- Gracias y felicidades:  

Gracias  a Beatriz Franco, Presidenta del AMPA, y a Juan Antonio, por invitarme esta tarde. 

Felicidades por las iniciativas que estáis poniendo en marcha: un colegio nuevo, con un espíritu nuevo y creativo. Si en algún momento queréis contar conmigo de nuevo, o pensáis en que se podría organizar algo entre vuestro Centro y donde yo trabajo, estaré encantado de colaborar con Ustedes. .  

2.- La educación es una tarea complicada en los tiempos actuales? 

Sí, creo que lo es. Creo que lo ha sido siempre, y creo que lo será siempre por la propia naturaleza de lo que estamos hablando: acompañar a unas personas para que aprendan – no inglés o matemáticas – sino cómo y por qué vivir. . No estoy seguro de que me interesase saber si el hoy es más difícil que el ayer, y ni tan siquiera, saber cómo será el mañana.  

El hoy es lo que tenemos – nuestros hijos y alumnos de hoy - y es esa la realidad que nos debe ocupar. 

A mí  se me ha pedido alguna reflexión sobre la educación en alumnos de Secundaria. Yo doy clase en 3º de ESO, y me dije: ¿qué mejor preparación para esta charla que preguntarles a ellos mismos qué creen que debería decir a los padres de chicos y chicas de su misma edad? 

Las respuestas fueron muchas, muchas manos se levantaron. Todas fueron coincidentes. 

Pedían a sus padres y madres que los escucharan, que estuvieran cerca de ellos, que se interesaran por las atareas que tienen que hacer, que los controlasen, que tuvieran paciencia, que los comprendieran… 

Nadie dijo "que nos amen", pero es evidente que todo lo que han dicho son sinónimos de esa palabra que, por pudor, no apareció.  
 
 
 

En definitiva, los alumnos en esta edad quieren comenzar a caminar ya por sí mismos, pero, al mismo tiempo, saben que necesitan hacerlo con una red de seguridad, como los trapecistas: una red que no se note, que no se haga presente o sofocante, que no se experimente como un control, pero… ¡que no nos falte! Que sepamos siempre que los padres están ahí… 

En mi centro acabamos  de sufrir una gran desgracia: ha fallecido un padre dejando tres hijos de 10,11, y 14 años. El dolor de esa familia es inmenso, como pueden suponer, pero es llamativo el modo cómo lo han vivido los compañeros de clase, sobre todos los del mayor, de de la ESO. Con gran cercanía a P…,  su compañero, claro, pero con gran profundidad, como comprendiendo todo lo que sus padres suponen en sus vidas; como asomándose  horrorizados al abismo que supondría el perder al padre o la madre de la noche a la mañana.  

Yo les dije que me parecía muy bien todo lo que me decían, pero que creía que faltaba algo que no habían dicho. Mucho "que nos comprendan, que nos apoyen, que tengan paciencia con nosotros, que nos den una segunda oportunidad, etc", pero no me dijeron también algo fundamental: "que nos adivinen". 

Sí, que nos adivinen, porque, muchas veces, y más en esta edad de la adolescencia, ¡qué poco comunicativos son, al menos, qué poca comunicación verbal  tienen! 

Yo conservo un artículo que publicó un dominical de El mundo hace ya tiempo. Si el título del artículo era inquietante. "¿QUÉ OCULTAN NUESTROS HIJOS?, la portada y una foto interior lo eran aún más. Los he fotocopiado para que Ustedes puedan verlo directamente. 

Yo creo que lo que ahí se representa es verdad, pero no creo que sea toda la verdad; o, por decirlo de otro modo; que todos nuestros hijos y alumnos estén pasando por esa misma situación. Pero no podemos creer que no haya algo de eso, que no haya soledad, que no haya miedo no compartido, que no haya desconcierto ante la vida, que no haya dudas. . 

Recuerdo haber visto una camiseta, de esas que llevan frases escritas, que me llamó la atención: "Disculpen las molestias, estoy creciendo". Creo que esa frase refleja muy bien la actitud de nuestros hijos. 

En esas pocas, esa camiseta nos está diciendo: 

1.- Atención, que estoy aquí, no se olviden de mí. 

2.- Sé que a veces puedo ser molesto, pero es que necesito ir haciendo mi propia persona; lo siento, pero no tengo alternativas. 

3.- O sea que, por favor, acéptenme, que yo les quiero y les necesito. 

Esa frase recuerda a otra, más solemne pero que viene a decir lo mismo, de Goethe: "No podemos modelar a nuestros hijos según nuestro deseo; debemos estar con ellos y amarlos como Dios nos los ha entregado".   

            Algunas ideas a añadir, por si hay tiempo 
 

1.- Educación, tarea complicada pero apasionante. 

      Nada de autocompasión. 
 

2.- Educación requiere: Conocimiento del hijo y del alumno. "Si se va a enseñar latín a  Juan, más importante que conocer el latín es conocer a  Juan". 
 

3.- Saber que ustedes son imprescindibles y que les van a  marcar profundamente: "La educación de un niño empieza 20 años antes de nacer".  Lo que Ustedes son, ellos van

a serlo. 
 

4.- Cercanía: están muy desorientados. Ustedes deben esforzarse por conocer el mundo del Internet, por ejemplo, las redes sociales. Y que ellos lo sepan. Que sepan que Ustedes están junto a ellos, ayudándoles a controlar la situación.  
 

5.- Amor y autoridad: "¿Qué poca autoridad tienen algunos padres" me decía recientemente una profesora, desesperada.  

      "Decir "no" a un hijo es una forma de decirle, te amo". 
 

6.- Educación y valores. "Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores" decía Sócrates.  
 

7.- Trabajo en armonía entre la escuela y la familia.  

lunes, 20 de abril de 2009

Carta al ministro

Javier Anso | Actualizado 20.04.2009 - 01:00

0 comentarios 1 voto Siempre que hay un cambio que afecta a Educación escribo a quien ha sido nombrado. Acabo de hacerlo a don Ángel Gabilondo, nuevo Ministro de Educación. Le he felicitado; le he dicho que en mi comunidad religiosa hemos rezado por él y por su Equipo; y le he deseado éxito. He puesto el Colegio donde trabajo a su disposición -algo normal: todos los que trabajamos en Educación colaboramos con las autoridades educativas-, y termino invitándole a que nos visite.

Le he recordado que en un seminario celebrado en Madrid el pasado 27 de noviembre alguien le preguntó sobre las relaciones entre la educación pública y la concertada, y si ambas estaban condenadas a ser enemigas. Su respuesta fue categórica: el único enemigo de la Educación es el trabajo mal hecho, se haga donde se haga.

Le dije: "Don Ángel, venga a Cádiz a dar una conferencia". "¿Por qué no?, me dijo. Cádiz me agrada mucho. Estuve en el Oratorio en una reunión de Rectores. Escríbame recordándomelo". Lo he hecho; que otros lo hagan también: merece la pena escucharle.

En su último libro "Alguien con quien hablar "dice que aunque hay que tener los pies en la tierra también hay que saber "estar en la luna", porque "la luna es reflexión. Nos hace pensar. Nos saca del limitado horizonte de lo inmediato. Nos requiere para que atisbemos otras pisadas, las que se muestran en un determinado soñar, imaginar, desear, las que sustentan la capacidad de procurar algo diferente, algo mejor. Si no somos capaces de estar en la luna de vez en cuando, no hay espacios en los que habitar. Sólo si en cierto modo se sabe estar en la luna, la tierra es un hogar. El cabrilleo de esa luz despierta la voluntad de nuevas posibilidades" (p.78).

Ministro, le deseo que entre esas nuevas posibilidades esté el intentar un Pacto de Estado y de Sociedad en Educación. Imposible, dirá alguno. "Cuando me dijeron que lo que quería hacer era imposible, fue demasiado tarde: acababa de hacerlo". Ánimo, don Ángel. Le esperamos en Cádiz.

lunes, 6 de abril de 2009

EL PAPA EN ÁFRICA

Benedicto XVI viajó a África del 17 al 23 del pasado mes de marzo. ¿A qué fue, a condenar los condones? No: fue a hablar de reconciliación, paz, solidaridad, esperanza y justicia. ¿No se lo creen? Mejor: pasen y lean.

“África debe vencer sus miedos. África puede transformarse en el continente de la esperanza (pero) en una época en que tantas personas sin escrúpulos quieren imponer el reino del dinero despreciando a los más pobres, tenéis que estar atentos” (19/3)

“Nuestra misión es edificar una sociedad libre, pacífica y solidaria. Por eso os pido: no os rindáis a la ley del más fuerte” (20/3). “No tengáis miedo. Aunque esto suponga ser un signo de contradicción frente a actitudes duras y a una mentalidad que trata a los otros como instrumentos para usar y no como hermanos y hermanas a los que amar, respetar y ayudar a lo largo del camino de la libertad, la vida y la esperanza”(22/3)

Pidió “a políticos, agencias internacionales y empresas multinacionales: tratadnos con humanidad, sin que los africanos sean considerados tan solo como receptores de soluciones elaboradas por otros; los africanos deben ser los primeros agentes de su desarrollo”, y reclamó el 0,7% (20/3). “Hay que compartir con más justicia y entre todos, los recursos de la tierra” (23/3)

Las palabras del Papa fueron “un aliento para no ceder al afropesimismo, y para seguir construyendo una sociedad más justa y solidaria”, dijo Paul Biya, Presidente de Camerún (17/3)

Al Norte no gustaron las palabras del Papa. ¿Solución?: silenciar unas; manipular otras. El Papa dijo:”No se puede superar el problema del SIDA solo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo solo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema” (17/3); nosotros diremos: “El Papa proclama que los condones aumentan el problema del SIDA” (Público, 18/3).

Permitan una fantasía. Nuestras autoridades, preocupadas por los embarazos de adolescentes, saben que además de repartir preservativos hace falta educación sexual. Pues bien, ante la frase: “no se puede solucionar este flagelo solo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema”, ¿Público, u otro medio, diría: “El Ministro de Sanidad proclama que los condones aumentan el problema de los embarazos de adolescentes”?

No se vence el SIDA solo con condones. Hace falta, además, educación; una sexualidad responsable; fortalecer el papel de la mujer (“la historia habla casi exclusivamente de los logros de los hombres, cuando, realmente, una parte importantísima se debe a las mujeres” 22/3); combatir la pobreza; cuidar los enfermos; exigir medicinas a precio de coste; fortalecer la democracia; humanizar la economía, etc. En eso trabajan en África la Iglesia Católica y otras muchas Instituciones. De eso habló el Papa. Pero que no se sepa, porque cuestiona nuestro estilo de vida. Titulemos: “La iglesia amenaza gravemente la salud” (Público, 18/3). ¿Más tranquilizante, verdad?

lunes, 23 de marzo de 2009

Más sobre La Pepa

Más sobre La Pepa

 

Publicado en Diario de Cádiz el 23 de marzo de 2009

 

El día 19 el Ateneo me invitó a decir unas palabras ante el Oratorio de San Felipe Neri en homenaje a la Constitución de 1812. Para sorpresa de alguno, comencé leyendo el Decreto de 4 de mayo de 1814, de Fernando VII: "Declaro: que mi Real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución ni a Decreto alguno de las Cortes… sino el declarar aquella Constitución y tales Decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si ni hubiesen pasado jamás tales actos, y se quitasen de en medio del tiempo". ¡Vaya con El Deseado, que condenaba a "la pena de la vida", es decir, a la pena de muerte, a quien exhortara a favor de la Constitución!

Yo, a mi vez, declaré que de quien no se acuerda nadie es de Fernando VII, y que su club de fans lleva años cerrado por carecer de socios, al tiempo que La Pepa, y su tataranieta, la Constitución de 1978, lucen cada día más lozanas y hermosas.

Los cronistas de aquel 19 de marzo cuentan que los cañones de Cádiz celebraban La Pepa, mientras que, al otro lado de la Bahía, los cañones franceses festejaban el santo de su Rey, José I.

A veces me pregunto cómo nos hubiera ido si en vez de Constitución del 12 y Fernando VII, hubiéramos tenido Constitución del 12, y José I. Una exposición en Madrid sobre su reinado(1808-1813), ha revelado aspectos muy interesantes de ese rey ignorado y despreciado. De hecho, su club de fans no para de crecer. Conociendo mejor al rey desconocido, y al currículum de El Deseado, uno sueña pesando lo imposible: que en vez de enfrentamiento, hubiera habido entendimiento. La historia no está para rehacerla, pero tal vez sí para soñarla, sobre todo, si ese sueño de lo que no fue ayer nos permite evitar errores en lo que debe ser hoy, y nos invita a intentar que ojalá no haya orillas entre nosotros que, lejos de entenderse, hagan cada una de ellas la guerra por su cuenta. ¡Orillas: silencien sus cañones, e inviten a tertulias! No fue posible entonces; ¿podría serlo hoy?

 

domingo, 22 de marzo de 2009

Chaminade


CHAMINADE

El 22 de enero la Familia Marianista de Cádiz ha recordado a su fundador, el beato Guillermo-José Chaminade.

Chaminade (1761-1850), fue un hombre muy activo. Para anunciar el Evangelio, fundó la Familia Marianista (formada por laicos, religiosas y religiosos marianistas), que trabajan en colegios, parroquias, obras de desarrollo social, misiones, etc.

Chaminade creía en los laicos, hombres y mujeres; cuidaba su espiritualidad y su formación. Les impulsaba al voluntariado social y a formar comunidades. Confiaba en ellos: estaba a su lado, sin asfixiarles con su control.

Chaminade sabía escuchar. Tenía tiempo para los demás. Amaba el diálogo, y respetaba los ritmos personales. Pedía, “no rechazar como malo lo que no es absolutamente bueno”, porque también hay verdad en quienes no piensan como nosotros. Juan Pablo II, al beatificarle el 3-9-2000, destacó la creatividad del P. Chaminade “para llegar a quienes se han alejado de la Iglesia”.

Chaminade sabía educar. El educador marianista, lejos de imponer la religión, “la debe insinuar en el espíritu y en el corazón de los hombres”, escribió en 1838.

Al llegar a Polonia se nos dijo que los marianistas no tendríamos éxito por tres razones: porque no hablamos del diablo y del infierno; porque damos mucha importancia a los laicos en la Iglesia; y porque presentamos a María, no como la Reina que vence el mal, sino como la creyente y discípula de Jesús, que acoge, escucha y acompaña a sus hijos. Es verdad, no hemos crecido en Polonia; mas no por ello dejamos de hablar más del bien que del mal (“no sólo el mal; también el bien se contagia”, decía Chaminade); y seguimos creyendo en una Iglesia-Pueblo de Dios en la que todos los bautizados tienen una misión que realizar, y en la que María nos indica cómo deben ser las relaciones entre nosotros. En Cádiz y en Polonia nos sentimos orgullosos de la vida y palabras de nuestro fundador, y seguimos inspirándonos en ellas. ¡Aunque no tengamos éxito!

Hasta dentro de dos semanas

jueves, 19 de marzo de 2009

ANTE EL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI

PALABRAS PRONUNCIADAS ANTE EL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI, EL 19 DE MARZO DE 2009, EN UN ACTO ORGANIZADO POR EL ATENEO DE CÁDIZ. 

Sr. Presidente del Ateneo de Cádiz, Señores Ateneístas, amigos todos, 

"Declaro: Que mi Real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución ni a decreto alguno de las Cortes generales y extraordinarias y de las ordinarias actualmente abiertas, a saber, los que sean depresivos de los derechos y prerrogativas de mi Soberanía, establecidas por la Constitución y las leyes en que de largo tiempo la nación ha vivido, sino el declarar aquella Constitución y tales Decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo…Y como el que quisiere sostenerlos y contradixere esta mi Real declaración…declaro reo de lesa Majestad a quien tal osare o intentare, y como a tal se le imponga la pena de la vida, ora lo execute de hecho, ora por escrito, o de palabra, moviendo o incitando, o de cualquier modo exhortando y persuadiendo a que se guarden y observen dicha Constitución y decretos" 

(Decreto del rey Fernando VII, dado en Valencia el 4 de mayo de 1814)  
 
 

Apenas regresado a España, a esa nación que tanto había creído en él y por el que miles de españoles arriesgaron y entregaron sus vidas, Fernando VII, el Deseado, pronuncia las palabras que acabamos de escuchar. 

No solamente no reconoce o jura la Constitución de 1812, sino que la declara nula y sin ningún  valor o efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo… 

Y condena  a que se imponga la pena de la vida, es decir, se ajusticiase, a quien, por el medio que fuere, exhorte y persuada a que se guarden y observen dicha Constitución y sus Decretos. 

Infame, Fernando VII. No "El Deseado", sino "El Desagradecido"; y "Desdichado" el pueblo que en ti confió, y al que tú tan cruelmente traicionaste. 

Pues yo a mi vez DECLARO, Fernando VII, que de quien no se va a acordar la historia con  juicio benevolente es de ti; y que si no fuera por estas palabras, nadie te nombraría hoy en este Cádiz que, gozoso festeja una vez más, 197 años más tarde, la Constitución de 1812.  

La Pepa, fue plantada, y cuidada con cariño, por la Nación Española,  depositaria de la Soberanía Nacional, por el Pueblo Español; y protegida en los duros periodos de invierno que habría de sufrir con el paso del tiempo. 
 
 
 

Gracias a ese amor y a ese cuidado, hoy la tenemos llena de hojas y de frutos, verde,  lozana, cada vez más hermosa y juvenil, de modo que, como ayer, no solo España sino otros muchos países hermanos de América, vienen con gusto a sentarse bajo su fresca sombra, encontrando  descanso e inspiración para la construcción, en democracia, de sus propias sociedades. 

El árbol que creció de esas raíces doceañistas, y al que hoy llamamos Constitución Española de 1978, sigue necesitando de nuestro cariño y cuidados,  y de que la protejamos de los rigores del invierno que la amenazan; invierno al que hoy llamamos crisis. 

Si entonces, los enemigos de la libertad encontraron un pueblo español unido en torno a su futuro y a sus sueños - aunque, como hemos visto, algunos de los depositarios de esos sueños resultaran ser supremamente indignos de esa confianza -, hoy también la gravedad de la situación económica y social exige que nuestro pueblo y nuestros gobernantes estemos más unidos que nunca, dejando los frívolos juegos florales  de nuestras divisiones para tiempos en que podamos permitírnoslas, y no  en los actuales, en que hay tantas  personas, tantas familias amenazadas. 

¡Ojala los de hoy, jóvenes del Colegio San Alberto Magno (*), y nosotros Ateneístas y Gaditanos, sepamos estar a la altura de las circunstancias, como lo estuvieron los de ayer! 

Y ahora, para terminar, les invito a  repetir conmigo. 

¡VIVA LA CONSTITUCIÓN DE CADIZ DE 1812¡ ¡VIVA LA PEPA! 

(*) Los alumnos del Colegio San Alberto Magno, de Monforte del Cid, Alicante, fueron los ganadores del I Concurso Nacional sobre la Constitución de 1812 convocado por La Fundación SM, el Consorcio para la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812, y el Colegio San Felipe Neri.  

domingo, 15 de marzo de 2009

Frente a Ntro. Padre Jesús Caido - Domingo 15 de marzo, 2009

DOMINGO 15 DE MARZO 2009

Señor Jesús; María, Madre nuestra, aquí tenéis, ante vosotros, a los hijos e hijas de Cádiz que venimos a honraros y a recibir de vosotros, luz, consuelo y fortaleza.

Querido Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Hermandad Sacramental, Venerable y Marianista Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Caído y de María Santísima de los Desamparados,

Señor Presidente del Consejo local de Hermandades y Cofradías,

Hermanos Mayores y Representantes de las Cofradías de la ciudad que hoy nos acompañáis.

Hermanos y fieles todos,

Bienvenidos a esta Función Principal. Que el Padre, en palabras amadas por de Francisco, en cuyo templo estamos, os bendiga, os guarde, os muestre su rostro misericordioso, y os conceda su paz.

Durante este Triduo, Jesús, María nuestra Madre, hemos caminado con vosotros en busca de quien está caído, del herido, del pobre, del que sufre, para anunciarle una palabra de vida, de liberación. Para ponerlo en pie.

Durante estos días del Triduo, Señor, hemos escuchado tu palabra y te hemos contemplado a Ti, Palabra viva, y hemos aprendido cómo nos quieres padres los unos de los otros, padres que otean el horizonte en busca del hijo perdido, que corren hacia él, lo abrazan, festejan su retorno.

Durante estos días, María, te hemos sentido muy cerca de Jesús y de nosotros. Hablando con tu vida, porque para predicar no hacen falta palabras. De Ti hemos aprendido cómo ser madre para los demás, una madre que acoge, que espera, que confía, que consuela, que da fuerza a sus hijos, y parte con ellos en misión.

Os hemos acompañado, Señor, pero ahora tu camino está a punto de concluir. Tu corazón palpita desbocado y lleno de alegría, a la vista, todavía lejana, de Jerusalén, y escucho con qué fuerza cantabas, con tu pueblo, el salmo 121: “¡Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la Casa del Señor! “.

¡Al fin, Jerusalén! “Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén”. Por fin, Señor, tras tantas caminatas, ¡la ciudad de David!, ¡la ciudad de la paz! Ya has llegado, Señor: y lo primero, ¡el Templo!

Y al llegar, ¡qué jarro de agua fría, qué hondo desengaño! ¡Aquello era un mercado! La casa de tu Padre, el lugar del encuentro entre el cielo y la tierra, ¡un mercado! En tu corazón, Señor, ya no gozo: dolor y desconcierto.


Y ¿qué hiciste, Señor? ¿Te quedaste en silencio, sentado en un rincón, con los ojos llorosos y los brazos cruzados? ¿Abandonaste el Templo, diciendo pesaroso. “¡qué mal están las cosas! ¡ qué bajo hemos caído!”.

¡No, Señor! ¡Ni una cosa ni otra: ni cruzado de brazos, ni huyendo pesaroso! Nos cuenta el Evangelio que, de pronto, un huracán potente barrió todo el mercado, purificando el templo. Y ese huracán, ese fuerte tornado de celo por la casa del Padre, eras Tú, mi Señor, inflamado del fuego del Espíritu, sin resignarte al mal, combatiéndolo, hasta acabar con él.

“No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre” Tu voz sonó potente, Señor; tan alto, que aún podemos nosotros escucharla. “No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”. Con la voz y al fuerza de los viejos profetas. Con la fuerza de quien tenía en sí la potencia que liberó al pueblo del Egipto de ayer, y que nos dice hoy: “No tendrás otros dioses frente a mí. No te harás ídolos”.

No pudiste, Señor, quedarte impasible ante lo que sucedía en tu templo, porque era un contra Dios; porque era lo contrario al plan de salvación, a la Alianza ofrecida a tu Pueblo.

A tu llegada al templo, Jesús, recordaste, tal vez, a Moisés cuando bajó del monte y encontró a los israelitas adorando al becerro. En un momento, pasó por tu cabeza la historia de tu pueblo. Les habíais ofrecido una Alianza de libertad, unas orientaciones –mandamientos, los llamamos, con el salmo, nosotros – que lejos de ser obstáculos para su caminar, eran la garantía de una vida feliz, de un pueblo en paz, justo, reconciliado. Pero esos mandamientos, más preciosos que el oro, tu pueblo no los quiso. Prefirió hacerse un toro, un becerro de oro, para adorar, primero al animal, y, al final, solo al oro.

Y a tu llegada al Templo, viste cómo aquella historia se repetía. Una vez más, tu pueblo, despreciando la ley de libertad, prefería la soga del esclavo, las cebollas de Egipto.

A tu llegada al Templo no encontraste un espacio sagrado donde el hombre podía relacionarse con su Dios como un hijo lo hace con su padre; ni viste que los hombres se llamasen “hermanos”.

Viste, Señor, que todo tenía un precio; que todo se compraba, que todo se vendía.


Y no pudiste más. Y acabaste con todo, ovejas, y bueyes, primero; y luego, los cambistas. “A los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas”.

Las monedas, ¿por qué? Tal vez por tu cabeza, Señor, pasó lo que sucedió cuando unos escribas quisieron ponerte a prueba y te dijeron si había que pagar o no el impuesto a Roma. Tras mostrarte una moneda, les dijiste que si la imagen allí representada era del César, le diesen lo que era suyo; pero el hombre no; pero la mujer no, nunca: porque el hombre, porque la mujer, son imagen de Dios “A imagen de Dios los creó. Hombre y mujer los creó”, y a nadie pertenecen. Y a ningún poder o ídolo hay que venderlos o sacrificarlos. Porque no son imagen de Dios, y no de ningún César.
Por amor acabaste con todo aquel mercado. Porque nos quieres libres, hermanos, solidarios, no esclavos, no números, no cosas.

Señor de la libertad, hoy que estás en medio de nosotros, ¿qué tienes que decirnos?

Oigo tu voz con fuerza que dice que el hombre es imagen de Dios, y no de la crisis o de la economía. Te escucho que proclamas que el hombre no está hecho para el poder o el dinero o el mercado, sino que éstos están hechos para el hombre y para servirlo.

Te veo, Señor, lleno de celo por tus hijos e hijas, diciéndonos a todos que el Templo de la vida no puede estar tan lleno de dolor, de indiferencia, de gente que – tratadas como números – pierden casas, trabajos, esperanza, futuro.

Te veo en medio de las plazas y calles diciéndonos, con fuerza, que el hombre está en peligro y que tenemos que volver al respeto, al abrazo fraterno, a la solidaridad, a la sabiduría santa de aquellos mandamientos, más sabia que el saber del dinero, la avaricia, el engaño.

Te veo en medio de nosotros, Señor de la Utopía, no conformándote con lo que está pasando, con tantos pueblos que yacen en pobreza y en sombras de muerte; con tantas familias, también entre nosotros, angustiadas por lo que viven hoy, y más por el futuro.

Te veo Señor, no cruzado de brazos, ni abandonando el Templo. Te veo entre nosotros, diciéndonos que no permitamos que la imagen de Dios sea tan maltratada. Que nadie disponga de la vida y la muerte, porque el hombre es imagen de Dios y no del César. Que se respete la vida, aún antes de nacer, porque la vida no empieza con el nacimiento; y que se respete la vida, aún después de nacer, porque la vida no termina con el nacimiento.

Y te veo Jesús, veo a tu Madre, paseando, no solo el Martes Santo sino todos los días de la Semana Santa y del año completo, por las calles de Cádiz, por las calles del mundo, diciéndonos que no dejemos que nadie esté caído por el dolor, la soledad, el abandono, la crisis; nadie caído, y levantando a todos, porque no somos cosas, somos hijos e hijas de Dios.

Y te veo, Señor de lo Imposible, diciéndonos que no nos asustemos; que si son muchos los problemas, más fuerte tiene que ser nuestro coraje. Y diciendo a los que nos gobiernan que no son éstos momentos de discusiones, y sí de acuerdos. Y diciendo a todos los cristianos y a todas las personas, que éstos son momentos de pensar en el otro, de compartir, de traer esperanza, con nuestra vida, con nuestros gestos, a quien está sufriendo.

Y te veo, Señor, y a tu Madre, María, hablando a nuestros corazones, diciéndonos, con palabras de Don Antonio, nuestro Obispo, que podemos entregar el 10% de nuestro salario a Cáritas Diocesana para los afectados por la crisis; y a nuestros Cabildos y Juntas de Gobierno, que de sus propios ingresos hagan también un signo visible de solidaridad y sobriedad.


Aunque nos cueste, y nos cueste explicarlo, esta Semana Santa ¿no debe ser más sobria? Para ayudar a las familias que están sufriendo de manera sangrante, para ayudar a los parados, a los que están perdiendo toda esperanza; entre nosotros, y lejos de nosotros.

Señor, ya estás en Jerusalén. Ya estás en Cádiz. Una vez más, bajo las distintas advocaciones de Cofradías y Hermandades, vas a recorrer nuestras calles y plazas. Una vez más, A Ti, y a tu Madre, volveremos nuestros ojos, implorando perdón, ayuda, confianza.

Convierte; Señor, nuestros corazones, quita la dureza de piedra que hay en ellos; danos un corazón nuevo, de hermanas y de hermanos. Para que cuando los ojos te Cádiz os contemplen, Jesús, María, nos digáis: no estamos en la calle solo una vez al año, sino todos los días. Porque en todo cristiano, en todo Cofrade, en todo Hermano, ahí estamos nosotros, amándoos, no permitiendo que os maltraten o malvendan, porque sois preciosos a los ojos de Dios, y no permite que os sacrifiquen a ningún ídolo.

Con oración volcada en poesía termino ya, pidiendo la bendición del Padre para todos.



ORACION A NUESTRO PADRE JESÚS CAÍDO
Y MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DESAMPARADOS



Abrazado a la cruz, Jesús amado,
Caminas, mi Señor, y es tu camino
Descanso, luz, y paz del peregrino
Que por tu amor ha sido rescatado.

Caído en tierra, rostro torturado,
Mano en el suelo, salvador divino
Te miro, mi Jesús, y en Ti adivino
A mi amado Señor resucitado.

No está solo, Jesús, que está tu Madre,
Amparo maternal, dulce consuelo,
Velando compasiva por sus hijos.

Esclava del Señor, Hija del Padre,
Míranos ante Ti, Puerta del Cielo,
Los ojos, Madre, en los tuyos fijos.