lunes, 15 de junio de 2009

57 veces

Hace años leí que los seguidores del Aga Khan le daban su peso en oro como signo devoción por su jefe espiritual. ¡Fanatismo religioso, se decía! Hoy pagan 94 millones de € por un futbolista; el equivalente a 57 veces su peso en oro, y, salvo algunas protestas, la mayoría se conforma: ¡el fútbol funciona así!

¡Yo no me conformo! Sé qué es el mercado y cómo funciona pero no por ello tengo que aceptar lo que me parece inmoral e intolerable. ¿Qué valores proyectamos a la sociedad, y a los jóvenes, con actos de este tipo? Frente a este ejercicio de tan mala educación para la ciudadanía, ¿quién protesta? Tenemos derecho a esperar una orientación de nuestros líderes políticos, sociales y religiosos -sí, también de los religiosos, aunque no haya cuestiones sexuales por medio- porque el tema, ¡tiene tela!

La historia de la humanidad es la historia de la compraventa, con unos nombres u otros, de seres humanos. El fichaje de Cristiano Ronaldo marca, de momento, un récord: “El jugador del Manchester United se convertirá en el ser humano por el que se ha pagado más en el mundo” (Editorial de El Mundo, 12-6-2009). 94 millones de €, lo que más; ¿y lo que menos? Hace ya 2700 años, y sigue siendo así hoy, el profeta Amós denunciaba a aquellos que “compran al pobre por un par de sandalias” (Am. 8.8).

¡Las cosas pueden y deben ser de otro modo! Al mercado y sus leyes, yo opongo las palabras de Jesús: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22,21). Si en la moneda del tributo aparece el rostro del César, que se le entregue su dinero; pero, en el ser humano no aparece la imagen del César, y sí la de Dios - porque hemos sido creados a su imagen y semejanza -, y por ello, ¡nunca deberemos entregar o vender una persona, al César, o al mercado, o a quien sea… porque somos de Dios, y llevamos su imagen!

El fichaje de Cristiano Ronaldo me suena a compraventa de personas. Y eso no debe hacerse nunca: ni por 57 veces el peso en oro, ni por un par de sandalias.

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