lunes, 24 de agosto de 2009

Somos, hablando

DE DOS EN DOS

Somos, hablando

JAVIER ANSO | publicado en diario de cádiz 24 de agosto, 2009




Me gustó mucho la entrevista que José Joaquín León Morgado hizo al Cardenal de Sevilla, Carlos Amigo (Diario de Cádiz, 16-8-2009). A la pregunta: "¿Se subiría al autobús de los ateos, o esperaría al siguiente?", el obispo responde: "Me subiría al autobús de los ateos y les hablaría de Dios…Lo que importan no son los autobuses, sino las personas que están dentro". ¡Magnífica respuesta! ¡Medalla de plata! Un seguidor de Jesús -que nos ha dicho que el Padre hace salir el sol y caer la lluvia sobre justos e injustos; y sobre todos los autobuses, sin mirar la publicidad que lleven-, no podía responder de otro modo.

¿Por qué no de oro? Porque, si bien me ha gustado la respuesta -mucho más que si hubiera dicho: "allá ellos" o "ya se sabe lo que quieren ésos", etc.- hubiera preferido que dijera: "Subiría al autobús, y les diría que me ponía a su disposición para escucharles si querían explicarme por qué pensaban que era mejor para el hombre que Dios no existiera. Luego, tras la escucha, y si quisieran, les diría que no hay más que un Dios, y no es enemigo de nadie: les hablaría del Padre de Jesús. Si prefirieran que no hablara, y me admitieran a su lado, seguiríamos juntos, en silencio. Y yo pensaría en las palabras de Francisco de Asís: 'hay que predicar siempre; y si hiciera falta, también con palabras'".

Agosto se acaba. Llega septiembre, con sus posibilidades y desafíos. Se inicia un nuevo curso escolar, y un nuevo curso político. Creo que nos vendría muy bien que en vez de contemplar la realidad cada uno desde su propio autobús -donde se está tan a gusto, cada cual con los suyos, y teniendo todas las respuestas a todas las preguntas-, bajemos de nuestro autobús, subamos al del "otro", y digamos: "¿Se puede? Aquí me tienes: ¿Qué tal si tratamos de ver entre los dos cómo salir adelante? ¿Quieres decirme algo? Te escucho".

Me han dicho que además de los que se ven desde nuestro autobús, existen también otros paisajes maravillosos. ¡Si nos atreviésemos…!

lunes, 10 de agosto de 2009

IR EN BOLITA

Cuando, en medio de una reunión de catequesis, una amiga mexicana dijo que teníamos que “ir en bolita”, los españoles allí presentes nos miramos con cara de asombro: ”¿Habrá desnudarse para anunciar el Evangelio?”. Enseguida vimos que no se trataba de eso.

A pesar de lo que pudiera sugerir el título, no voy a escribir sobre la posible zona nudista en Cortadura. Al respecto, haré solo un comentario: en mi opinión, es mucho más nocivo para niños y jóvenes lo que ven y oyen en algunos programas de televisión, que lo que puedan encontrarse en una playa apartada, en la que, como decía Pemán, “estaban todos descalzos, desde el pie hasta el cuello”.

Pero volvamos a la expresión de mi amiga mexicana. “Ir en bolita, aclaró, significa formar una piña, estar unidos, avanzar juntos”. A este tema, y no a playa alguna, quiero dedicar esta columna, porque en el tema de la solidaridad no podemos poner el cartel de “Cerrado por vacaciones”.

Recientemente me han regalado un mosquetón. Para el que no sepa exactamente a qué me refiero, les diré que se trata de una argolla que se utiliza para escalar montañas, y que permite que un grupo de personas vaya ascendiendo, unidas entre sí, responsables las unas de las otras. Yo, que no practico ese deporte, agradecí, sin embargo, el regalo. Me pareció muy simbólico. Si queremos seguir adelante, venciendo los obstáculos que nos encontramos en el camino, tenemos que hacerlo “en bolita”; en una buena cordada, con los mosquetones en buenas condiciones, dándonos seguridad y apoyándonos y confiando los unos en los otros. “Aprender a descubrirte en la mirada del otro”. Así define la solidaridad, José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz.

Y, además, agradeciendo y no olvidando jamás a quienes han dado su vida para que los demás podamos seguir caminando: esos jóvenes guardias civiles, tan cruelmente asesinados; y esos bomberos, muertos en el cumplimiento de su deber. A ellos, y a sus familias, nuestra solidaridad y nuestro agradecimiento.