PALABRAS PRONUNCIADAS ANTE EL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI, EL 19 DE MARZO DE 2009, EN UN ACTO ORGANIZADO POR EL ATENEO DE CÁDIZ.
Sr. Presidente del Ateneo de Cádiz, Señores Ateneístas, amigos todos,
"Declaro: Que mi Real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución ni a decreto alguno de las Cortes generales y extraordinarias y de las ordinarias actualmente abiertas, a saber, los que sean depresivos de los derechos y prerrogativas de mi Soberanía, establecidas por la Constitución y las leyes en que de largo tiempo la nación ha vivido, sino el declarar aquella Constitución y tales Decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo…Y como el que quisiere sostenerlos y contradixere esta mi Real declaración…declaro reo de lesa Majestad a quien tal osare o intentare, y como a tal se le imponga la pena de la vida, ora lo execute de hecho, ora por escrito, o de palabra, moviendo o incitando, o de cualquier modo exhortando y persuadiendo a que se guarden y observen dicha Constitución y decretos"
(Decreto del rey Fernando VII, dado en Valencia el 4 de mayo de 1814)
Apenas regresado a España, a esa nación que tanto había creído en él y por el que miles de españoles arriesgaron y entregaron sus vidas, Fernando VII, el Deseado, pronuncia las palabras que acabamos de escuchar.
No solamente no reconoce o jura la Constitución de 1812, sino que la declara nula y sin ningún valor o efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo…
Y condena a que se imponga la pena de la vida, es decir, se ajusticiase, a quien, por el medio que fuere, exhorte y persuada a que se guarden y observen dicha Constitución y sus Decretos.
Infame, Fernando VII. No "El Deseado", sino "El Desagradecido"; y "Desdichado" el pueblo que en ti confió, y al que tú tan cruelmente traicionaste.
Pues yo a mi vez DECLARO, Fernando VII, que de quien no se va a acordar la historia con juicio benevolente es de ti; y que si no fuera por estas palabras, nadie te nombraría hoy en este Cádiz que, gozoso festeja una vez más, 197 años más tarde, la Constitución de 1812.
La Pepa, fue plantada, y cuidada con cariño, por la Nación Española, depositaria de la Soberanía Nacional, por el Pueblo Español; y protegida en los duros periodos de invierno que habría de sufrir con el paso del tiempo.
Gracias a ese amor y a ese cuidado, hoy la tenemos llena de hojas y de frutos, verde, lozana, cada vez más hermosa y juvenil, de modo que, como ayer, no solo España sino otros muchos países hermanos de América, vienen con gusto a sentarse bajo su fresca sombra, encontrando descanso e inspiración para la construcción, en democracia, de sus propias sociedades.
El árbol que creció de esas raíces doceañistas, y al que hoy llamamos Constitución Española de 1978, sigue necesitando de nuestro cariño y cuidados, y de que la protejamos de los rigores del invierno que la amenazan; invierno al que hoy llamamos crisis.
Si entonces, los enemigos de la libertad encontraron un pueblo español unido en torno a su futuro y a sus sueños - aunque, como hemos visto, algunos de los depositarios de esos sueños resultaran ser supremamente indignos de esa confianza -, hoy también la gravedad de la situación económica y social exige que nuestro pueblo y nuestros gobernantes estemos más unidos que nunca, dejando los frívolos juegos florales de nuestras divisiones para tiempos en que podamos permitírnoslas, y no en los actuales, en que hay tantas personas, tantas familias amenazadas.
¡Ojala los de hoy, jóvenes del Colegio San Alberto Magno (*), y nosotros Ateneístas y Gaditanos, sepamos estar a la altura de las circunstancias, como lo estuvieron los de ayer!
Y ahora, para terminar, les invito a repetir conmigo.
¡VIVA LA CONSTITUCIÓN DE CADIZ DE 1812¡ ¡VIVA LA PEPA!
(*) Los alumnos del Colegio San Alberto Magno, de Monforte del Cid, Alicante, fueron los ganadores del I Concurso Nacional sobre la Constitución de 1812 convocado por La Fundación SM, el Consorcio para la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812, y el Colegio San Felipe Neri.

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