Don José Antonio Griñán dijo el sábado 13 de febrero en Córdoba unas palabras que me llamaron mucho la atención. Nuestro Presidente advertía que la Junta y el Estado "no están para solucionar siempre los problemas"; y añadía que: "el estado del bienestar pasivo debe terminar, porque no se puede vivir permanentemente del cuento" (Diario de Cádiz, 14-2-2010).
Inquietantes palabras, ¿no les parece? ¿A qué se referirá el Sr. Presidente? Sería interesante el saberlo porque así como en la Cuaresma conviene no equivocarse a la hora de identificar de qué hay que convertirse, también aquí se nos invita a mirar la realidad -la nuestra y la social-, y a acertar a nombrar con su nombre correcto lo que impide que Andalucía sea más equitativa, más justa, más productiva y más desarrollada. Y no caigamos en la tentación de creer que esas palabras son "para los otros"; veamos qué nos dicen a cada uno de nosotros. También aquí, en una especie de "cuaresma por lo civil" y confiados en las posibilidades de nuestras gentes de hacer las cosas mejor, se nos invita a abandonar las malas prácticas. Se nos invita, en definitiva, al coraje y la confianza; a la conversión y al cambio. Como antes, la pregunta es la misma: ¿Nos atreveremos?

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