lunes, 22 de febrero de 2010

Cuaresma y Griñan

Publicado en Diario de Cádiz el 22 de febreo de 2010
 
Cuaresma es un tiempo de esperanza. Comienza con un acto de fe en la persona: "Conviértete, y cree en el Evangelio" se dice el Miércoles de Ceniza. Si se nos invita a  la conversión es porque se nos cree capaz de convertirnos; de mirarnos a nosotros, de poner nombre a nuestras deficiencias y pecados, de hacerles frente, y de cambiar allí donde sea necesario. No es, pues, la Cuaresma un tiempo de caras largas y de pasivas lamentaciones, sino, por el contrario, un tiempo de coraje y confianza. Con Cristo, que ha vencido a la muerte, nosotros también venceremos sobre lo que nos impide vivir en plenitud, y lo que impide que en el mundo haya paz, felicidad, fraternidad y justicia. A esa conversión, a ese cambio, se nos invita. ¿Nos atreveremos? 

Don José Antonio Griñán dijo el sábado 13 de febrero en Córdoba unas palabras que me llamaron mucho la atención. Nuestro Presidente advertía que la Junta y el Estado "no están para solucionar siempre los problemas"; y añadía que: "el estado del bienestar pasivo debe terminar, porque no se puede vivir permanentemente del cuento" (Diario de Cádiz, 14-2-2010).  

Inquietantes palabras, ¿no les parece? ¿A qué se referirá el Sr. Presidente? Sería interesante el saberlo porque así como en la Cuaresma conviene no equivocarse a la hora de identificar de qué hay que convertirse, también aquí se nos invita a mirar la realidad -la nuestra y la social-, y a acertar a nombrar con su nombre correcto lo que impide que Andalucía sea más equitativa, más justa, más productiva y más desarrollada. Y no caigamos en la tentación de creer que esas palabras son "para los otros"; veamos qué nos dicen a cada uno de nosotros. También aquí, en una especie de "cuaresma por lo civil"  y confiados en las posibilidades de nuestras gentes de hacer las cosas mejor, se nos invita a abandonar las malas prácticas. Se nos invita, en definitiva, al coraje y la confianza; a la conversión y al cambio. Como antes, la pregunta es la misma: ¿Nos atreveremos? 

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