PUERTA DEL SOL
Yo, que he pasado por la Puerta del Sol de Madrid multitud de veces, pocas veces he tenido una experiencia tan fuerte de ese lugar como hace un par de semanas. Era un sábado por la tarde. El tiempo invitaba a pasear. Ocupaban la plaza cientos de personas, caminando, hablando en grupos, haciéndose fotos. Más de treinta personas disfrazadas esperaban una moneda para hacer una reverencia, o permitir una foto. Me quedé varias horas, fascinado, ante aquel teatro lleno de color, de música -había mariachis mexicanos y otros artistas-, y de armonía.
Una vez más comprobé que son 18 las líneas escritas en el pedestal de la estatua de Carlos III; y que si se quiere conocer la historia de ese rey hay que dar 18 vueltas a la estatua. Creo que, hace años, una persona logró llegar hasta la línea 12 antes de caer mareado por tierra. Hay quien anota en qué línea se ha parado, para continuar otro día. ¡18 vueltas! ¡El mundo está lleno de genios!
Había, también, una manifestación contra el paro. Los manifestantes, con sus consignas, intentaban atraer la atención del público. Una pareja de policías copiaba el contenido de las pancartas. Imagino su informe, con frases como "solidaridad contra el paro", "el paro es un crimen", etc. No pude evitar el recordar los tiempos en que nos contaban que había países donde la policía, en vez de atacar a los manifestantes, los acompañaba y protegía. A juzgar por los rostros de algunas personas que contemplaban el espectáculo, en sus países los policías atacan más que escriben. ¡Ojala llegue pronto, también, allí la democracia!
Muchas cosas contemplé esa tarde, y puedo decirles que me dio esperanza el ver que tanta gente diferente fuera capaz de estar junta, en paz, y disfrutando. Por un momento me puse a soñar y deseé que las cosas fueran siempre así; y fuésemos capaces de convivir sin tanta pelea y tanta bronca. Un sueño que de nosotros depende que sea realidad, en todas las Puertas, en la del Sol, en las de Tierra, y donde sea. ¿O no?

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