lunes, 26 de julio de 2010

¡AVANCEN, POR FAVOR!

¡AVANCEN, POR FAVOR! 
 

Supongo que a los periodistas de verdad se les ocurrirán fácilmente los temas sobre los que tienen que escribir. Yo, que no lo soy, me pregunto más de una vez: "¿de qué escribiré la próxima vez?". 

Comentando esto el otro día en casa, alguien me dijo. "¿Por qué no escribes sobre lo insolidarios que somos en los autobuses; y cómo nos quedamos al principio, dejando casi vacía la parte de atrás?". El tema me apreció muy oportuno porque, ¿quién, tras esperar durante un cierto tiempo el autobús, no ha visto llegar uno que no abre sus puertas aún habiendo sitio en el fondo?  

Creo que en Cádiz tenemos un buen servicio de transporte público. He vivido en ciudades que se darían con un canto en los dientes por tener la mitad de lo que tenemos nosotros. Si, a pesar de ello, los responsables del transporte tienen que tomar medidas para mejorarlo, que lo hagan. Es su deber. Pero, si hablamos de deberes, ¿cuál es el nuestro? 

Sin duda, y como decía mi amigo, el no quedarnos a la entrada del autobús; el hacer caso al conductor cuando nos pide que avancemos para dejar sitio a los que esperan en paradas próximas. Pero no: los mismos que nos enfadamos si el autobús pasa de largo, somos los que no nos movemos. 

Hay cosas que no podemos cambiar, pero hay otras que sí. Podemos, por ejemplo, proponernos avanzar en el autobús para no perjudicar a otros. Si todos lo hacemos, todos nos beneficiaremos. Es algo muy sencillo, aunque no siempre fácil. Más de una vez, cuando uno intenta avanzar, se encuentra con un muro de personas a las que parece que les molesta que quieras ir hacia el fondo. En el autobús, como en la vida, no permitamos que los demás nos impidan hacer lo que creemos que tenemos que hacer. No nos limitemos a criticar sobre cómo está el transporte; pongamos nuestro granito de arena. Digamos: "con permiso", y avancemos hacia el fondo. "Sé tú mismo el cambio que quieres para el mundo" decía Gandhi. Aunque no pensara en nosotros, la frase nos viene bien. ¡Buen verano!

Javier Anso

domingo, 4 de julio de 2010

FIN DE CURSO 2009-2010 * PALABRAS AL CLAUSTRO Y PAS 28-6-2010

Queridos amigos,

 

Una año más, y ya van cuatro, me dirijo a vosotros al acabar un curso académico, el 2009-2010 en esta ocasión.

 

¿Qué voy a decirles que no les haya dicho ya? Probablemente, nada nuevo. Diré, entonces, pocas palabras. Luego, les invitaré a un intercambio sobre lo que he dicho, o a que hagan preguntas sobre cualquier tema que deseen plantear.  Yo les dejaré temas para pensar; también Ustedes pueden dejarme alguno para que yo lo piense este verano.

 

Quiero comenzar diciéndoles cómo termino este curso, con qué sentimientos o sensaciones.

 

Utilizaré, para ello, cinco palabras:

 

                        * En primer lugar, agradecimiento -a todos y a cada uno de los miembros de la comunidad colegial, y ahora, a Ustedes, claustro y PAS-, por su entrega al Colegio de un modo que va más allá del mero cumplimiento del deber. Ese plus de entusiasmo, de ilusión, de generosidad, es, junto a su buen trabajo profesional, lo que va permitiendo que este Centro vaya logrando, curso tras curso, sus objetivos.

 

                        * Junto a la anterior, tres palabras que van unidas: tranquilidad, paz, y  placidez. Me siento bien al final del curso porque creo que, entre todos y sin falsas autocomplacencias, lo hemos hecho bien. Nos podemos poner una nota alta. Creo que nos hemos esforzado por cumplir los objetivos del curso, y, de ahí, junto al agradecimiento, la sensación de estar en paz por haber cumplido con nuestro deber.

 

                        * La quinta palabra es; desafío. El que estemos satisfechos con lo que hemos hecho no nos impide, sino al contrario, el que sintamos la llamada, el desafío, a pensar cómo hacerlo todavía mejor el curso próximo. Luego volveré sobre este tema.

 

He terminado el curso con una impresión muy buena. Creo que estamos bien orientados y que, entre todos, y aunque quede mucho camino por delante, vamos acercándonos al tipo de Colegio que queremos conseguir.

 

Si miro a los nueve meses del curso o, incluso, más a corto plazo, encuentro muchos acontecimientos que me refuerzan en esa buena impresión. Solo recordaré algunos de ellos, y sin ningún orden de preferencia: La Fiesta del Colegio fue magnífica, y el clima que allí se vivió, la buena relación entre alumnos, profesores, familias y antiguos alumnos, ni se improvisa, ni se puede organizar artificialmente: o recoge lo que es la vida de todos los días, o es, sencillamente, imposible; el Día de los Abuelos resultó muy simpático y fue inolvidable para los asistentes; los actos de  despedida de los alumnos de  2º de Bachillerato y de 4º de ESO estuvieron cargados de emoción,  y nos dejaron a  todos la sensación de que hemos sabido hacer lo que teníamos que hacer durante los muchos años en que esos alumnos han estado formándose en su Colegio; los múltiples festivales con alumnos tanto de Infantil, como de Primaria o de ESO;  los magníficos resultados obtenidos en Selectividad (de 134 alumnos matriculados este curso en segundo de Bachillerato, 121 han aprobado en el Colegio en  junio, y se han presentado a selectividad, aprobando todos ellos, el 100 por 100…¡felicidades a los alumnos y a sus familias, así como a todos los profesores que, desde Infantil a Bachillerato, les han acompañado); los buenos resultados obtenidos en las Pruebas de Diagnóstico que nos permiten revisar nuestro trabajo futuro; el esfuerzo de evaluación del curso que acaba de terminar que se está realizando en estos días; el curso de formación en el que una veintena de profesores, a lo largo de todo el curso, se han formado para conocer mejor la identidad, espiritualidad y pedagogía marianistas (¡gracias Bea, Ignacio Sánchez, y Daniel, los coordinadores de ese curso!); las diferentes reuniones de evaluación de todos los agentes de pastoral del Colegio, desde los 3 hasta los 18 años; la puesta en marcha y evaluación del programa Magnificat; la profundización en el Hermanamiento con Las Conchas; el funcionamiento y las actuaciones de final de curso de la Escuela de Música, uno de los logros de este año que, tras haber renovado matricula el 90 % de sus alumnos de este curso para continuar en el próximo, tiene ya una lista de espera de unos 150 candidatos; los numerosos éxitos en deportes y competiciones académicas, artística y literarias; el XXXV Trofeo Luis Castro; las actuaciones de los dos Grupos de Teatro del Colegio; el Camino de Santiago, con 90 participantes; el campamento de El Bosque, o los de Senda, o del Grupo Scout que se desarrollarán en los próximos días; la puesta en marcha de la guardería de verano, y muchas más cosas que no cito.  Todo ello me ha dejado un magnifico sabor de boca al finalizar el curso 2009-2010.

 

Esa trayectoria tuvo como colofón la cena de final de curso, el pasado viernes 25. Algunos profesores nuevos me habéis comentado que os llamó mucho la atención el espíritu que allí había. Ellos, que vienen de trabajar en otros sitios, se sienten impresionados por lo que ven aquí., y que, tal vez, los que llevamos trabajando aquí más años valoremos menos o lo encontramos normal. Conviene no olvidar que lo que somos y tenemos nos lo debemos a todos, y que entre todos tenemos que cuidarlo y mantenerlo.

 

Y tras hablar del curso que acaba de terminar, ¿qué deciros del próximo? Como sabéis, yo siempre repito la misma frase en todas las reuniones de cada nuevo curso académico: el Colegio San Felipe Neri no quiere vivir de rentas; no queremos que el nuevo curso sea una fotocopia de los anteriores. Yo imagino el Colegio, si me permiten una imagen muy sencilla, como un inmenso tapiz inacabado, que empezó a tejerse en Cádiz hace 118 años, y que cada nuevo curso añade nuevo tejido al tapiz heredado, al tapiz que hemos de cuidar, al tapiz que tenemos que dar vida mientras nos corresponda estar en el Colegio, al tapiz que dejaremos a quienes vengan detrás de nosotros.

Cuidar un tapiz no es solo mirar para adelante, aunque esa sea la tarea principal: también hay que cuidar el tapiz que nos llega, no vaya a ser que tenga algunos hilos sueltos que pongan en peligro la estructura del tejido; o algunos colores que hayan perdido parte de su esplendor primero. Es tarea de todos, no solo de la Dirección, estar atentos a esos hilos sueltos o a esos colores, quizás, desvaídos: Estoy seguro de que, con el esfuerzo de todos, iremos restaurando el tapiz, y enriqueciéndolo con lo que aportemos a él en el próximo curso. Las puntadas que vayáis a dar; los dibujos que, con vuestros compañeros, vais a componer… el empezar a pensarlo es la tarea que os dejo para este verano.

 

Como os he indicado, en esta tarea los alumnos y las familias tienen, junto a todos nosotros, un papel imprescindible. En el Colegio queremos que los alumnos y sus familias sean más partícipes, más autores, más cómplices, del trabajo educativo que realizamos. No es una tarea fácil. Hay muchos obstáculos, y de mucho tipo, pero no por ello vamos a dejar de intentarlo. Sin engañarnos pensando que vamos a conseguir grandes logros de la noche a la mañana; pero estando seguros de que sí vamos a ser capaces de dar un paso, y luego otro, y luego otro más, en la buena dirección. "¡Qué pena que porque pienses que puedes hacer poco, no hagas nada!". Viene siempre muy bien el tener como fondo de pantalla las sabias palabras de Edmund Burke.

 

Y junto a lo anterior, y camino del final, unas breves reflexiones.

 

El Colegio San Felipe Neri va a seguir con su política, establecida y enraizada durante muchas décadas, de estar a disposición de la Iglesia y de la Ciudad de Cádiz. La nuestra es una actitud de servicio y de tranquila apertura y disponibilidad. Hemos dicho que sí al Obispado cuando nos ha pedido que acojamos en Agosto del 2011 a cientos de jóvenes que, procedentes de varios continentes, vendrán a Cádiz a participar en la fase diocesana de las Jornadas Mundiales de la Juventud que en su etapa final se desarrollarán en Madrid. Hemos dicho que sí al Ayuntamiento de Cádiz para muchas de las actividades para las que nos han pedido ayuda, y, en concreto, y además del Cine de Verano en Familia y el Salón Manga, al nuevo Cine-Club que empezará a partir de septiembre en el Colegio, en viernes alternos. Hemos dicho que sí, y de modo igualmente desinteresado, a otras instituciones, públicas y privadas, cuando nos han pedido nuestras instalaciones para actividades que entendemos redundan en bien para Cádiz. Y esa seguirá siendo, en la medida de nuestras posibilidades, nuestra respuesta a ese tipo de peticiones.  

 

Estamos en un Colegio y, por lo tanto, la educación es el eje prioritario de nuestras actividades. Seguiremos tratando de mantener buenas relaciones, de diálogo y trabajo en común, con los demás centros educativos de la ciudad, así como con las autoridades educativas. Son tantos los desafíos comunes que tenemos quienes nos dedicamos a la educación que sería insensato el empeñarse, cada uno por su cuenta, en inventar la rueda o descubrir América.

 

La relación Familia-Colegio nos sigue pareciendo un tema al que debemos prestarle mucha atención. El curso pasado hemos celebrado la primera parte del Seminario "Construyendo Puentes", con la Fundación SM.. A lo largo del próximo curso, desarrollaremos la segunda parte del mismo.

 

Termino ya. Como os he dicho antes: gracias, descansad, disfrutad de vuestras familias, pasad un buen verano, y ¡hasta septiembre! ¡Que Dios os bendiga a todos!

 

 

Javier Anso

Director

ELOGIO DE LOS POLÍTICOS


 

Sí, elogio y agradecimiento. Y no a unos políticos perfectos e inmaculados que no existen, sino a los políticos reales que tenemos: a los que hemos elegido, y a los que, con nuestro voto, podemos cambiar.

 

A menudo se dice que los españoles tenemos muy mala opinión de los políticos; que son más un problema que una solución. Y concluimos: "todos los políticos son iguales". Eso no es verdad y, además, es muy injusto. Evidentemente, nuestros políticos - gobiernen o estén en la oposición- cometen errores, a veces serios y frecuentes; pero, ¿no "cometerán", también, numerosos y frecuentes, aciertos? Si reconocemos con facilidad los primeros, ¿no podríamos hacer lo mismo con los segundos? No olvidemos que en, gran medida, debemos a esas personas nuestro nivel de vida y de democracia.

 

Nuestros políticos son tan "manifiestamente mejorables" como lo somos todos nosotros. José Antonio López escribía en este Diario sobre "el ciudadano impasible" ante los atropellos que sufre, y cómo esa actitud lleva a un "preocupante borreguismo" (12-6-2010). La pensadora Victoria Camps, en su último libro, "El declive de la ciudadanía", afirma que los cimientos de la convivencia y de las instituciones democráticas pueden estar en peligro si no superamos nuestro actual déficit de ciudadanía.  

 

Exijamos más a nuestros políticos sí, pero agradezcamos también su trabajo. Que los incompetentes o corruptos sean apartados de la política, pero que esos pocos no cuestionen la valiosa tarea de la inmensa mayoría. No descalifiquemos, ante nuestros hijos y alumnos, a quienes dedican unos años de su vida a servir a la sociedad; al contrario, acentuemos la educación en el aprecio por la democracia, la participación, la responsabilidad, el espíritu crítico. Del desprecio a los políticos nacen los mesías salvadores de la patria; de la educación cívica, los ciudadanos y los políticos que nos permitirán seguir viviendo en democracia, fortalecerla y hacerla universal. ¡Gracias, políticos!

 

Resurrección y coherencia


Recuerdo muy bien una homilía que escuché, hace años, un lunes de Pascua como hoy. En ella se nos contó algo sucedido en un monasterio budista en Japón. Un religioso católico, que estaba de visita, trataba de explicar a un monje budista en qué consistía la resurrección de Jesús. El religioso hablaba y hablaba. El monje escuchaba plácidamente, en silencio, los ojos semicerrados. Tras media hora de explicación, sin interrupción alguna, el religioso preguntó: "Perdone, pero, ¿me está Usted entendiendo?". "Sí, sí, le escucho con mucha atención, le dijo el monje, y le agradezco todos sus esfuerzos por explicarme qué pasó con Jesús, pero, mire, lo que a mí me interesa de verdad es que me diga lo que le ha pasado a Usted; en qué modo la resurrección de Cristo ha cambiado su vida".


No dejo de pensar en la profunda sabiduría del monje budista. ¡Dio en la diana, porque los cristianos no acabamos de convencernos de que "el mundo necesita más testigos que maestros" (Pablo VI); de que nuestra vida es la única Biblia que lee el mundo de hoy; ni de que las palabras de Francisco de Asís son tan verdaderas ahora como cuando las pronunció hace siglos: "Tenemos que predicar siempre, y si hiciera falta, también con palabras".


Estas reflexiones tienen también un fácil y necesaria lectura laica o civil porque todos estamos expuestos a que, cualquier día y en las más insospechadas circunstancias, nos topemos con un monje budista -que cada uno vea el equivalente a esa imagen- que, plácidamente y con los ojos semicerrados, nos diga: "Gracias, pero no me interesa una conferencia sobre el socialismo, el liberalismo, el comunismo...No me lea su programa o el contenido de sus folletos de propaganda política. Lo que me interesa es que me diga de qué modo esas ideas han cambiado su vida".


Frente al escándalo, favoritismo y corrupción que tanto dañan nuestras instituciones, la limpia coherencia de nuestra vida es la prueba del algodón. La única en la que el mundo cree.