sábado, 16 de octubre de 2010

Chile, tercer acto

Chile, tercer acto

Publicado en Diario de Cádiz el 18 de octubre, 2010



El primer acto de esta historia fue dramático: el 5 de agosto, 33 mineros quedaron sepultados en la mina San José, al norte de Chile. 17 días después salta la noticia: ¡viven! Comienza, entonces, un segundo acto que, de un modo espectacular y glorioso, culminará el día 13 de octubre, con el rescate de todos los mineros. ¡Algo emocionante, grandioso y espectacular!


Atrás quedaban casi setenta días en los que hubo de todo: hambre y sed, desesperación y esperanza; nervios, y mucho humor; enfados y fe. Emociona conocer  sus historias. El minero que se sacrifica en un trabajo tan duro como la mina para que su hijo pueda estudiar medicina. El que siguió, en directo, el nacimiento de su hijo; el que se declaró a su polola (novia) y le pidió matrimonio en cuanto saliera; el minero que cuidaba con cariño la pequeña  biblioteca que crearon.


Se habla de que el rescate ha costado más de 15 millones de dólares. Nadie discute que están muy bien pagados, pero nadie debería olvidar que con bastante menos dinero  se hubiera podido dotar a la mina de las medidas de seguridad que hubieran impedido el drama.


El tercer acto de esta historia empieza ahora. El guión lo ha descrito muy bien el Presidente Piñera al decir que nunca más en Chile los trabajadores van a  trabajar con tan poca seguridad. Si eso fuera verdad; si Chile y todos los países que han seguido día a día el encierro y el rescate  se decidieran a exigir una mayor seguridad en el trabajo, en cualquier trabajo, en cualquier lugar, esta historia habría acabado bien.


¡Mientras tanto, no olvidemos nunca, y hagamos nuestras, las palabras más pronunciadas en Chile en estos días: fe ("capaz de mover montañas", dijo Piñera), unidad, esperanza, lealtad, gratitud a Dios y a todos los que han trabajado por el rescate, compañerismo, trabajo en equipo, solidaridad, compromiso, orgullo patrio!  


En un día de gran gozo, hago mío el grito con el que los chilenos cantan victoria y expresan su alegría: "¡Viva Chile, mierda!"