martes, 14 de diciembre de 2010

PARA UNA CORONA NO NOS ALCANZABA

PARA UNA CORONA NO NOS ALCANZABA

 

Con un precioso ramo de flores en la mano un grupo de alumnos me dijo: "Hubiéramos querido algo más, pero para una corona no nos alcanzaba". Instantes después lo colocaban sobre el ataúd del amigo muerto. Un adulto comentó: "Nunca he visto llorar junta a tanta gente como en este funeral".

 

Cierto. Llorábamos. Acabábamos de perder un hijo, un hermano, un nieto, un sobrino, un primo, un amigo, un alumno. Con dolor, despedíamos  a Pablo.

 

En la Eucaristía dimos gracias al Padre por los diecisiete años de Pablo, el buen hijo, hermano, compañero. Porque ha sido un regalo tenerle y conocerle. Le decíamos que le queríamos; que le echaremos mucho de menos. Le decíamos que estuviera tranquilo: que no dejaremos sola a su familia. Le despedíamos sabiéndolo en la paz del Señor, con sus abuelos, y su tío.

 

Tristes, eso le decíamos. Y él, ¿qué quería decirnos? ¿Qué nos  decía Pablo?

 

Decía que nos quiso y nos sigue queriendo. A sus padres y hermano, en primer lugar,  pero también a familiares, amigos, compañeros.  Nos decía, y nos dice -sobre todo a los jóvenes- que amemos y cuidemos la vida. Que nunca la pongamos en peligro,  conduciendo temerariamente, bebiendo sin control, o consumiendo sustancias  que nos dañan. Que no juguemos ni hagamos bromas u otras cosas que puedan acabar fatalmente, de modo terrible e irreversible.  Como un joven paralítico que desde su silla invita a otros jóvenes a conducir con prudencia, Pablo, lleno de amor por nosotros, nos dice que nos cuidemos y que cuidemos a los demás. Y nos dice que no olvidemos nunca que si tenemos una mano para ayudar, la otra está para pedir ayuda. 

 

"Para una corona no nos alcanzaba". No importa. Lo que quieren Pablo y los suyos es que la vida continúe. En esa vida, Pablo seguirá presente: animándonos a estar más unidos, a echarnos una mano, a decirnos que nos queremos, que  nos importamos.

 

Descansa en paz, querido Pablo. No te olvidaremos. Tu recuerdo y tu mensaje nos ayudarán a seguir adelante. 

viernes, 3 de diciembre de 2010

José Luis Sampedro

PUBLICADO DIARIO DE CÁDIZ 15-11-2010

de dos en dos

Le conocí hará treinta años, en una conferencia en Cádiz. No hay que tirar la toalla aunque lo que creemos tarde en llegar, dijo. Y citó a Shakespeare: "La hierba crece de noche".

Contó que mientras hacía la mili en Ceuta iba a clases de inglés con un británico muy patriota. Un día, tras una gran derrota sufrida por los ingleses en la II Guerra Mundial, lejos de mostrarse abatido, el profesor dio su clase normalmente, añadiendo al final: "Señores, muy larga va a ser esta guerra porque los que al final la vamos a ganar, de momento la estamos perdiendo".

1977. Suena el teléfono. "¿José Luis Sampedro?". "Sí, ¿quién habla?". "Soy Juan Carlos, y quiero que seas uno de los senadores que puedo nombrar". En las Cortes Constituyentes de 1977, en efecto, el rey podía designar algunos senadores. "Señor, creo que se ha equivocado de persona", a lo que una voz entristecida contestó: "Si me he equivocado al elegir personas como tú, eso supone que el proyecto que tengo para España no va a ser posible". "¡Majestad, a sus órdenes!". Este diálogo, escuchado a Sampedro, nos habla de la talla de esas dos personas, y de aquellos momentos.

Sampedro ha puesto siempre la economía al servicio del hombre, y no al revés. Por eso sus colegas le llaman "humanista"; "y la palabra 'humanista' tiene en sus labios un sentido peyorativo del cual me enorgullezco", dice. Y continúa:"Les digo: Vosotros con vuestros modelos económicos reconocidos en Harvard y en Oxford, sois como gente que va en un tren espléndido, con los mejores medios y a 200 km por hora; un tren que va hacia el Norte como una flecha. Y se detiene en un paso a nivel, y allí se encuentran conmigo que voy andando por el camino que cruza la vía, con un burro y tres o cuatro herramientas rudimentarias, porque esa teoría económica que deseo no la tengo. Entonces me dicen: Sampedro, no seas tonto -porque son amigos míos- súbete al tren, tenemos aire acondicionado y, además, vamos a 200 por hora.

Contesto: sí, yo voy a 5 km, pero vosotros vais hacia el Norte y yo voy hacia el Sur, y cuanto más corra con vosotros más lejos estaré de donde voy; mientras que si continúo como estoy, me iré acercando a lo que quiero. Y si no llego, no importa, ese es un hecho biológico, pero no histórico. Sé que voy con la historia. De modo que les dejo pasar y sigo con mi burrito hacia el Sur".

Recientemente se ha creado el Premio José Luis Sampedro. Algunos lo recibirán; todos, por tener al profesor entre nosotros, lo hemos ganado.