Etsuro Sotoo es un escultor japonés que lleva trabajando desde 1978 en la fachada del Nacimiento del Templo de la Sagrada Familia de Barcelona. Para ser lo más fiel posible al proyecto inicial del edificio, Etsuro estudió planos, bocetos y otras obras de Gaudí, sin acabar de encontrar la inspiración que buscaba. Lo logró, finalmente. Lo cuenta en su reciente libro, "La libertad vertical. Conversaciones sobre la Sagrada Familia". Dice: "Quería ser fiel al espíritu de Gaudí, penetrar su esencia. Después me di cuenta de que, aun con toda mi buena voluntad, solo podía llegar hasta cierto punto. Entonces me di cuenta de que no debía mirar a Gaudí, sino mirar hacia donde él miraba".
Mirar hacia donde él miraba. Leyendo esta frase recordé, de inmediato, lo que Shakespeare hace decir a un personaje en su obra "La Tempestad": "Estamos hechos de la materia de nuestros sueños". Si se quiere conocer cómo es una persona, miremos donde mira, observemos sus sueños.
Tal vez en la actualidad no tengamos a nuestro alrededor personas de la talla de Gaudí, pero seguro que hay otras muchas que merece la pena que observemos y miremos hacia donde miran. Recientemente, en este mismo Diario, Isabel Gavilán recordaba que hay jóvenes comprometidos por conseguir un mundo más justo; o que marchan como cooperantes para llevar esperanza a rincones olvidados del planeta; o que, como inmigrantes, arriesgan sus vidas para llegar entre nosotros y aliviar su pobreza y la de sus familias. Merece la pena, sin duda, mirar hacia donde esos jóvenes miran; y, como a ellos, mirar a tantas otras personas cuya vida es una fuente de luz, de alegría y de esperanza para los demás. ¡Ojala nuestra vida pudiera ayudar a quien mire donde nosotros miramos!
¡Gracias, don Antonio, nuestro obispo emérito, por haber sabido mirar hacia lo mejor del Evangelio: el amor, la solidaridad y el servicio! Con ilusión esperamos a don Rafael, el nuevo obispo, para que nos oriente, también él, con su vida y mirada.

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