lunes, 26 de enero de 2009

CHAMINADE

El 22 de enero la Familia Marianista de Cádiz ha recordado a su fundador, el beato Guillermo-José Chaminade.

Chaminade (1761-1850), fue un hombre muy activo. Para anunciar el Evangelio, fundó la Familia Marianista (formada por laicos, religiosas y religiosos marianistas), que trabajan en colegios, parroquias, obras de desarrollo social, misiones, etc.

Chaminade creía en los laicos, hombres y mujeres; cuidaba su espiritualidad y su formación. Les impulsaba al voluntariado social y a formar comunidades. Confiaba en ellos: estaba a su lado, sin asfixiarles con su control.

Chaminade sabía escuchar. Tenía tiempo para los demás. Amaba el diálogo, y respetaba los ritmos personales. Pedía, “no rechazar como malo lo que no es absolutamente bueno”, porque también hay verdad en quienes no piensan como nosotros. Juan Pablo II, al beatificarle el 3-9-2000, destacó la creatividad del P. Chaminade “para llegar a quienes se han alejado de la Iglesia”.

Chaminade sabía educar. El educador marianista, lejos de imponer la religión, “la debe insinuar en el espíritu y en el corazón de los hombres”, escribió en 1838.

Al llegar a Polonia se nos dijo que los marianistas no tendríamos éxito por tres razones: porque no hablamos del diablo y del infierno; porque damos mucha importancia a los laicos en la Iglesia; y porque presentamos a María, no como la Reina que vence el mal, sino como la creyente y discípula de Jesús, que acoge, escucha y acompaña a sus hijos. Es verdad, no hemos crecido en Polonia; mas no por ello dejamos de hablar más del bien que del mal (“no sólo el mal; también el bien se contagia”, decía Chaminade); y seguimos creyendo en una Iglesia-Pueblo de Dios en la que todos los bautizados tienen una misión que realizar, y en la que María nos indica cómo deben ser las relaciones entre nosotros. En Cádiz y en Polonia nos sentimos orgullosos de la vida y palabras de nuestro fundador, y seguimos inspirándonos en ellas. ¡Aunque no tengamos éxito!

Hasta dentro de dos semanas

lunes, 12 de enero de 2009

Carta de los Reyes Magos

Querido Javier: Somos los Reyes Magos. Queremos decirte que te mandamos lo que nos pedías en tu carta: “Fe, para mí y para todos; porque nos hace falta”.

Te mandamos fe para que creas en ti mismo y nunca te conformes con las cosas tal y como son; ni te conformes contigo mismo. Sé un perpetuo buscador de un más allá mejor. Que digan de ti lo que de nosotros dijo san Juan Crisóstomo: “Los Magos no se pusieron en camino porque vieron la estrella; vieron la estrella porque estaban de camino”.

Te mandamos fe para que te atrevas a soñar. Recuerda a Bernard Shaw:” Si has construido un castillo en el aire no has perdido el tiempo, es allí donde debe estar; ahora ponle los cimientos”. Comparte tu sueño y tu camino con otros. Con coraje. “Atreveos: sólo así se logra el progreso”, dice Víctor Hugo. Sin desanimarte ante lo difícil. “Las hormigas se reunieron y dijeron: todas juntas podemos transportar el elefante”, recuerdan los Mossi, en Burkina Fasso. Sabiendo, con Einstein, que “el único lugar donde el éxito viene antes que el trabajo, es en el diccionario”.

Y te mandamos fe en Dios. No en un dios de ésos que ofrecen una felicidad fácil; fe en el Dios Padre-Madre que anuncia Jesús. Un Dios que no quiere incienso ni sacrificios porque la única gloria que le interesa es que “el hombre viva”, como dice san Ireneo; o que “los pobres vivan”, como proclama san Romero de América. Fe en el Dios incómodo que no hace trampas para que las cosas salgan siempre bien, sino que ha puesto el mundo en nuestras manos para que nos responsabilicemos del mismo. Ante una niña que moría de hambre, el hombre preguntó a Dios:”¿Qué has hecho por ella?”. “Te he puesto a su lado”, fue la respuesta.

El regalo viene, Javier, en una caja muy pequeña, llena de semillas de fe. Hay que cuidarlas, para que den fruto. Lo que pase con ellas está en vuestras manos. Si te parece complicado, no te quejes: haber pedido una corbata.

Melchor, Gaspar, y Baltasar”.

Hasta dentro de dos semanas.