domingo, 24 de abril de 2011

Buenas noticias en educación

Buenas noticias en educación

 

 

La primera buena noticia es la ilusión con la que miles de familias se han acercado a Colegios e Institutos para matricular a sus hijos para el curso próximo. Pero hay más.

 

Dado que la educación de niños, adolescentes y jóvenes, necesita la complicidad entre familia y escuela -remando juntos en la misma dirección-, tenemos que estar muy contentos con dos encuentros que se han celebrado en San Fernando y Cádiz el 9 y 10 de abril.

 

Ese fin de semana, las asociaciones de padres de alumnos que estudian en centros públicos (FEDAPA) o concertados (FECAPA) han celebrado reuniones con la participación de familias, alumnos y docentes. Esos encuentros, festivos y formativos, han reforzado el vínculo necesario -"contrato educativo" dicen algunos-, que hace coautores del proceso educativo a padres y colegios. Que muchas personas se unan para comprometerse con la educación es una buena noticia. Hay otras.

 

En Málaga se reúnen periódicamente a comer los representantes de las patronales de los centros educativos andaluces con los responsables de educación de un sindicato muy implantado en la Región. Pues bien, ese encuentro se ha producido por primera vez en Cádiz la semana pasada con el objetivo de que responsables sindicales y patronales se conocieran personalmente mejor, y conocieran mejor las posturas que, en educación, tiene cada uno. Ya saben: "más explica una pierna de cordero comida juntos, que muchas reuniones". Ese diálogo: otra buena noticia.

 

También lo son algunas tertulias en periódicos, radios, o televisiones que se producen con frecuencia y en las que, por encima de algunos puntos de vista diferentes, une a los participantes el deseo de educar cada vez mejor y acabar con el fracaso escolar.

 

"No hay situaciones desesperadas, solo personas que se desesperan" dice el proverbio tibetano. Hay buenas noticias en educación: no desesperemos. Unidos, familia y colegio, podemos más. Como se ha dicho: "El Colegio, tarea de todos", o, "Juntos, avanzando".

domingo, 3 de abril de 2011

PUNTUALIDAD

PUNTUALIDAD

 

Don Luis, el cura del pueblo durante cuarenta años, se iba a jubilar y los vecinos le quisieron hacer un homenaje. Invitado a hablar, dijo lo agradecido que estaba a todos y  lo mucho que, con el paso de los años, había llegado a quererles. "Y eso que no pude empezar peor". Y añadió: "La primera persona que confesé nada más llegar  me dijo que había matado a alguien; que robaba todo lo que podía a sus vecinos; que había tenido relaciones con la mujer de un amigo; que tomaba drogas, y que pegaba a su familia. Cuando escuché eso me horroricé y me pregunté adónde me había mandado el Obispo. Luego,  al conoceros, he visto que sois unas personas maravillosas". Al terminar de hablar, todos le aplaudieron.

 

En esto, llegó el alcalde que era muy desordenado y nunca llegaba a tiempo a los sitios. Él también quiso sumarse al homenaje y pidió la palabra. "Muchas gracias, don Luis, por todo lo que ha hecho por nosotros. Y permitan que les diga, con orgullo, que yo fui la primera persona del pueblo que se confesó con él".

 

Señor alcalde, ¡no conviene llegar tarde a los sitios!

 

Conocí a un alemán que, por razones de trabajo, viajaba con frecuencia a América del Sur. Contaba que cuando convocaba una reunión decía que empezaría "entre las cuatro y media, y las cuatro treinta". Y, aunque al principio le costó que aceptasen su sistema, llegó a lograr que los que iban a verle se acostumbraran al mismo.

 

Pregunté, recientemente, a un profesor de inglés cómo se diría en su idioma: "primera convocatoria a las cuatro, y segunda a las cuatro y media". Me dijo que eso no existía en inglés. Que si la reunión es a las cuatro, es a las cuatro. Y punto.

 

Ser puntuales. Educarnos en la puntualidad. Para llegar a  tiempo. Para entregar trabajos y cumplir la palabra dada. Puntualidad: una asignatura demasiado pendiente entre nosotros, pero que, como otras muchas, también podremos aprobar si lo queremos. Aunque, como se ha dicho, ¡lo malo de ser puntuales es que nunca haya nadie para apreciarlo!