domingo, 13 de noviembre de 2011

CONSENSO Y OXÍGENO

"Javier, eres un obseso del consenso", me decía un amigo comentando estas columnas que escribo en Diario de Cádiz. "Obseso no, le contesté, pero decidido partidario, sí".

 

Escribo este texto en la semana siguiente a las elecciones municipales. Cádiz ha hablado, y sabemos quién va a gobernar la ciudad  y quien va a estar en la oposición. Quiero felicitar a unos y a otros por haber recibido el apoyo de miles de gaditanos. Se acabó la campaña electoral: ahora toca sacar adelante la ciudad. Y es ahí donde aparece la famosa palabra consenso.

 

Los ciudadanos de Cádiz agradeceríamos mucho que, en los próximos años, viésemos a  nuestros representantes haciendo un esfuerzo por trabajar unidos por el bien de la ciudad. Desearíamos que el equipo de gobierno, al gobernar, escuchara y tuviera en cuenta aportaciones útiles para Cádiz aunque provengan de la oposición. A ésta le pediríamos que apoyase las medidas del gobierno municipal, sin son positivas para Cádiz. Los ciudadanos pedimos esto porque somos capaces de comportarnos así. El otro día fui a una tienda a comprar un recuerdo turístico. El vendedor me dijo que no tenía lo que yo quería, pero que lo encontraría en otra tienda. Y me dio la dirección. Cuando alabé su conducta, se extrañó y me dijo que era  normal: que tanto él como el de la otra tienda eran compañeros, y que había que apoyarse.

 

Por razones de trabajo he podido ir muy poco al Palillero. Y lo lamento, porque allí hay mucho dolor y mucha verdad. Quienes tenemos alguna responsabilidad social deberíamos ir allí. Para pedir perdón por haber permitido que el sistema se construyera  sin haber tenido en cuenta a tantas personas. Para escucharles. Para pedirles que sigan aportando oxígeno a nuestro oxidado sistema circulatorio. Para agradecerles lo que han hecho. Para pedirles que nos sigan "molestando". "Pienso, luego estorbo" dice uno de sus carteles.

 

"Cádiz, tarea de todos". Del gobierno municipal y de la oposición. De los ciudadanos. Del Palillero. 

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